Carlos Luis Fallas Sibaja
1909-1966
Nació en Alajuela el 21 de enero de 1909. Cursó cinco años de
la escuela primaria y luego dos de la enseñanza secundaria. Tuvo que abandonar
los estudios, fue aprendiz en los talleres de un ferrocarril y, a los
dieciséis años, se trasladó a la provincia de Limón. En Puerto Limón trabajó
como cargador, en los muelles, después trabajó en las bananeras de la United
Fruit Company, en las que por años hizo vida de peón, de ayudante de albañil,
de dinamitero, de tractorista, etc.
A los 22 años, regresó a Alajuela para ver morir a su madre.
Entusiasmado por las ideas revolucionarias que por ese entonces comenzaban a
agitar al país, ingresó al naciente movimiento obrero. Para poder vivir y
luchar en las ciudades, aprendió en tres meses el oficio de zapatero, oficio
que ejerció por largos años.
Intervino en la organización de los primeros sindicatos
alajuelenses y en la dirección de las primeras huelgas; fue a la cárcel varias
veces; resultó herido en un sangriento choque de obreros con la policía, en
1933, y en ese mismo año, con el pretexto de un discurso, los Tribunales lo
condenaron a un año de destierro en la costa Atlántica, provincia de Limón.
Ahí, intervino en la organización de la gran Huelga Bananera del Atlántico de
1934, que movilizó 15.000 trabajadores y que conmovió profundamente al país
entero. Por su participación en esta huelga fue encarcelado una vez más.
Fue electo regidor Municipal en 1942 y diputado al Congreso
Nacional en 1944.
Jefe Militar improvisado de los batallones obreros durante la
guerra civil de 1948.
En esta vida de militante obrero, muchas veces tenía que hacer
actas, redactar informes y escribir artículos, por lo que así mejoró su
ortografía y redacción.
Se destacó como escritor. Entre sus obras literarias están:
“Mamita Yunai” escrita en 1940, obra que pasó desapercibida hasta que Pablo
Neruda se propuso que fuera conocida en el mundo entero. “Gentes y
Gentecillas”, “Marcos Ramírez”, “Mi Madrina”, “Tres Cuentos”, “Un mes en la
China Roja”.
En 1962 la Fundación William Faulkner le otorgó el Premio La
Novela Iberoamericana por su libro “Marcos Ramírez” y el 11 de abril de 1966 la
Dirección de Artes y Letras le otorgó el premio nacional de literatura
“Magón”.
Marcos Ramírez, libro de aventuras infantiles ha sido
traducido a varios idiomas como al francés, el alemán y al polaco. Mamita
Yunai se ha editado en italiano, ruso, polaco, alemán, checo, eslavo, rumano,
búlgaro y en húngaro.
La Asamblea Legislativa lo nombró Benemérito de la Patria, por
acuerdo Nº 1793 del 14 de noviembre de 1977.
Murió en San José el 7 de mayo de 1966.
Autobiografía
Tomada del libro Marcos Ramírez.
"Nací el 21 de enero de 1909, en un barrio humilde de la
ciudad de Alajuela. Por parte de mi madre soy de extracción campesina. Cuando
yo tenía cuatro o cinco años de edad, mi madre contrajo matrimonio con un
obrero zapatero, muy pobre, con el que tuvo seis hijas. Me crié, pues, en un
hogar proletario.
Cursé los cinco años de la escuela primaria y luego dos de la
enseñanza secundaria. Tuve que abandonar los estudios, fui aprendiz en los
talleres de un ferrocarril y, a los dieciséis años, me trasladé a la provincia
de Limón, en el litoral Atlántico de mi país, feudo de la United Fruit
Company, el poderoso trus norteamericano que extiende su imperio bananero a lo
largo de todos los países del Caribe. En Puerto Limón trabajé como cargador, en
los muelles. Después me interné por las inmensas y sombrías bananeras de la
United, en las que por años hice vida de peón, de ayudante de albañil, de
dinamitero, de tractorista, etc. Y allí fui ultrajado por los capataces,
atacado por las fiebres, vejado en el hospital.
Andaba en los 22 años cuando regresé a Alajuela para ver morir
a mi madre. Entusiasmado por las ideas revolucionarias y anti-imperialistas que
por ese entonces comenzaban a agitar al proletariado costarricense, ingresé al
naciente movimiento obrero y, para poder vivir y luchar en las ciudades,
aprendí en tres meses el oficio de zapatero, oficio que ejercí por varios años.
Intervine en la organización de los primeros sindicatos alajuelenses y en la
dirección de las primeras huelgas; fui a la cárcel varias veces; resulté herido
en un sangriento choque de obreros con la policía, en 1933, y ese mismo año,
con el pretexto de un discurso mío, los Tribunales me condenaron a un año de
destierro en la costa Atlántica, provincia de Limón. Allí, entre otras
actividades revolucionarias, intervine en la organización de la gran Huelga
Bananera del Atlántico de 1934, que movilizó 15.000 trabajadores y que conmovió
profundamente al país entero. Por mi participación en esta huelga fui
encarcelado una vez más, me declaré en huelga de hambre y, gracias a la acción
del pueblo, recobré la libertad. Fui electo por los obreros Regidor Municipal
en 1942 y diputado al Congreso nacional en 1944.
Me tocó improvisarme jefe militar de los mal armados
batallones obreros que derramaron su sangre durante la guerra civil
costarricense en 1948. Derrotados por las intrigas imperialistas, y bajo la
brutal y sangrienta represión que desataron nuestros enemigos, fui a la cárcel,
estuve a punto de ser fusilado y me adobaron un proceso calumnioso e infamante,
pero salvé la vida y recobré la libertad gracias a las protestas del pueblo y a
la solidaridad internacional.
En mi vida de militante obrero, obligado muchas veces a hacer
actas, redactar informes y a escribir artículos para la prensa obrera, mejoré
mi ortografía y poco a poco fui aprendiendo a expresar con más claridad mi
pensamiento. Pero, para la labor literaria, a la que soy aficionado, tengo muy
mala preparación; no domino siquiera las más elementales reglas gramaticales
del español, que es el único idioma que conozco, ni tengo tiempo ahora para
dedicarlo a superar más deficiencias.
Mi labor literaria es muy escasa, porque la mayor parte de mi
tiempo lo dedico a la lucha por la total liberación de mi pequeña patria. En
1940 escribí Mamita Yunai, publicada en Costa Rica en 1941, y que pasó
desapercibida por años, hasta que el soplo poderoso del gran poeta Pablo Neruda
la echó a correr por el mundo: hasta el momento se ha editado en italiano,
ruso, polaco, alemán, checo, eslovaco, y rumano y pronto aparecerá también en
búlgaro y en húngaro; se editó de nuevo en español en Chile en 1949 y en
Argentina en 1955, donde actualmente se prepara su reedición. Y ahora esta
edición mexicana que es la definitiva. En 1947 publiqué la novela Gentes y
gentecillas, en una pésima edición que corregí luego pero que no he podido
volver a editar. Ese mismo año escribí una novela y unos cuentos cortos, que
me fueron robados y destruidos durante la represión de 1948. En 1952 publiqué
aquí Marcos Ramírez, libro de aventuras infantiles traducido ya al francés, al
alemán al polaco (actualmente se prepara una nueva edición española en
Argentina). Y en 1954 publiqué aquí Mi madrina, en un tomo que contiene dos
novelas cortas y un cuento y que se tradujo y se editó ya en Polonia. Y esto
es todo hasta el momento.
Carlos Luis Fallas
San José, Costa Rica, 1957."
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