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BOLETIN DE INFORMACION COSTARRICENSE
| Abril 4 de 1948 | Número 3 |
NI LIBERALES NI CONSERVADORES: PATRIOTAS Y TRAIDORES
Tanto la prensa de Estados Unidos como la de América Latina, seguramente confundidas por la técnica simplista de las agencias de noticias, y por una añeja concepción de los partidos tradicionales en nuestros países, insisten en dividir la lucha política de Costa Rica entre "liberales" y "conservadores", atribuyendo a cada bando, con ligereza desconcertante, ideologías que no sustenta.
Por generaciones, la política costarricense se ha inspirado en un sistema patriarcal de gobierno cuyo ideario impone la Constitución Nacional. Somos una república que encarna una de las realidades más cercanas al ideal democrático en su más puro sentido. Trátase de una fuerza superior a la de los partidos políticos, que en realidad nunca existieron en forma definida, y superior a los hombres que en determinado momento aspirasen a la presidencia; una fuerza superior que en éstos debían respetar si querían ganarse la voluntad popular; una idea que practicaba en su rancho el campesino, en su casa el empleado, en su albergue el obrero, en su quinta el empresario. Es el ideal que hoy defiende con las armas ese mismo pueblo.
Muchos países de América Hispana en efecto vieron dos grandes corrientes políticas disputarse el poder público: liberales, y conservadores. Dudamos que hoy, en momentos en que el mundo evoluciona rápidamente hacia doctrinas de profundo contenido social, estos partidos tradicionales guarden sus normas invariadas y en toda su original pureza. En Costa Rica varios grupos sucesivos han abrazado sin distingos ni diferencias los más variados postulados de liberales y conservadores, junto con otras doctrinas; podríamos decir que en política, somos eclécticos, partiendo eso sí de principios fundamentales que muy bien pueden definirse como "democráticos" según el concepto occidental y cristiano de la palabra: enemigos del absolutismo y la dictadura, amigos de la autoridad que respeta la soberanía de la nación y la libertad bien entendida de sus ciudadanos; enemigos de la centralización y del Estado Paternal, consagrados al trabajo fecundo y a la variedad orgánica de una sociedad sana. Respetuosos para las creencias de los demás, firmes en las convicciones propias.
Nadie como el campesino costarricense, que heredó la sabiduría ante la vida del labrador de la vieja Europa, de España sobre todo, ha contribuido con los valores de la familia, el municipio, el trabajo y las relaciones sociales, a consolidar ese substrato en que hinca sus raíces la democracia costarricense.
Tenían que venir perversas doctrinas y hombres maleados al país, para precipitar el virus y la crisis en la sangre pura y en el corazón noble de un pueblo que hoy sacude al Comunista y al Sátrapa como quien rechaza una infección mortal.
Dentro de este ideario nacional, se sucedían los candidatos, y los presidentes. Más que ideas políticas -ya sobreentendidas-, el Pueblo valoraba hombres, patriarcales, que fuesen honrados, trabajadores, dignos del respeto y la confianza. Sabía que la política da, la mano a veces a la politiquería, pero pasada la campaña electoral todos seguían siendo hermaniticos -el ticos se nos ha quedado-, y la República seguía su marcha impulsada por esa fuerza interior que brotaba del corazón y de la conciencia de cada ciudadano, que ataba al Mandatario y a sus ayudantes, con un pacto no por menos callado, menos sagrado.
Es de los últimos tiempos que han aparecido programas políticos con aspiraciones a perdurar. Uno encarna la ideología marxista, en el Partido Vanguardia Popular. Otro encarna un programa más que una ideología, que en todo caso se inspira en la tradición nacional: el Partido Social Demócrata.
Rafael Angel Calderón, Teodoro Picado, fueron hombres capaces de ganarse la voluntad popular porque prometieron seguir y respetar aquella tradición nacional en la política. Faltaron a su palabra, pisotearon la conciencia, se burlaron del Pueblo, quisieron aherrojar con la fuerza del atropello armado su libertad y su conciencia; y entonces provocaron la Revolución que hoy ensangrenta la patria. Costa Rica no podía tolerar esa clase de hombres en su gobierno. Y porque lo saben ellos, piden ayuda mercenaria a dictaduras extranjeras, y se apoyan en el Comunismo que ahoga el sentimiento patrio para entregarse al sentimiento de clase inspirándose en consignas moscovitas.
Se ha querido presentar a Calderón Guardia cono heraldo de la revolución social y padre de reformas que han redimido al trabajador de la esclavitud económica en que vivía. Por una parte, Costa Rica contaba desde mucho antes con una legislación social muy avanzada (seguros de accidentes de trabajo, jornada de ocho horas, legislación sobre trabajo de menores, trabajo nocturno, salario mínimo). Por otra, la misma Administración Calderón y su continuación con Picado, han sido incapaces de contener el alza exorbitante de la vida. Todos concuerdan en que el artesanado y el obrerismo han perdido en mucho su honradez y su eficacia, la vida agrícola y económica del país se han resentido, culpa todo de una legislación que aunque necesaria y promisoria, está llena de defectos.
El pueblo es progresista con sano criterio del progreso verdadero, es magnánimo, esta dispuesto a la justicia, sabe cultivar las virtudes de la honradez, es tolerante y respetuoso -hablamos de todo el pueblo, rico o pobre, docto o sencillo. Si esos son valores que el "liberalismo" bien entendido practica, el Costarricense tiene mucho de liberal.
Por otra parte, el pueblo de Costa Rica es apegado a sus más nobles tradiciones, quiere su pedazo de tierra, su casa, su propiedad, porque la necesita para el sustento de sus hijos y de los hijos de sus hijos; y no hay suceso importante de su vida privada o de su vida pública, que no esté vinculado sincera y devotamente con su fe católica. Ama la prosperidad y la felicidad, sin caer en la burguesía, se consagra al estudio sin caer en la petulancia. Si esas son virtudes de las "conservadores", el Costarricense tiene también mucho de conservador.
Otilio Ulate y sus gentes encarnaron la promesa, de un cambio de hombres en el Gobierno, es decir, del reemplazo de los gobernantes de la desilusión, por los gobernantes de restauración. Si Ulate ganó honradamente las elecciones, significa que reunía las condiciones que el pueblo exige para confiar el timón de la patria a un hombre. Los mejores estaban con él; los equivocados de antes, que han tenido valor para arrepentirse, están con él también.
Pero en último término, el Pueblo no defiende a un hombre, como no condena a un prevaricador. Defiende la patria contra la traición, defiende la democracia contra la dictadura, defiende el cristianismo contra el ateismo.
No es liberal, ni es conservador, es humano, en el más digno sentido de este concepto que deriva su nobleza del mismo Dios.
Algunas informaciones de prensa igualmente señalan en Costa Rica derechistas e izquierdistas. Fuera de los Comunistas, que caen definitivamente en tal clasificación, tampoco en nuestra patria se hacen desvíos del centro que es la democracia. Que cuando se hacen, sólo se va a la dictadura, y ésta, con el favor de Dios, no es planta que arraigue en nuestro pródigo suelo.
No hay conservadores, como no hay liberales en Costa Rica, ni desviadas del centro. Hay patriotas, y hay traidores, y eso es lo que hoy importa aclarar.
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LOS HECHOS (Continúa del Boletín No. 2)
Marzo 27.-
Marzo 28.-
Marzo 29.-
Marzo 30.-
Marzo 31.-
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Abril 1:
Abril 2:
Abril 3:
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FRAGMENTOS DE LA PROCLAMA DE OTILIO ULATE LLAMANDO AL PUEBLO A LA HUELGA PACIFICA
(Pronunciada el 15 de Marzo)
"La Oposición ganó las elecciones (del 8 de febrero), no obstante que el gobierno la mantuvo sometida a persecuciones y vejámenes durante toda la campaña precedente; pero en cuanto esta victoria fue conocida, nuestros adversarios, más enemigos de Costa Rica que de nosotros mismos, se obcecaron en desconocerla mediante un golpe de estado dado en el Congreso, que tuvo previamente la aprobación del Secretario de Seguridad, de su hermano el Presidente de la República (Teodoro Picado) y de los militares."
"Desde la mediación del señor Arzobispo hasta la aceptación de esta fórmula de la Directiva de los Banqueros, mi conducta invariable ha sido la de hacer dejación de mis legítimos derechos, otorgados por el pueblo costarricense en votación popular, para ponerme al servicio de la paz y evitar mayores derramamientos de sangre."
"Todo esto ha sido inútil. Los Calderón y los Picado quieren ahogar en sangre a este pueblo. Nosotros, en un nuevo esfuerzo por la paz, vamos a ahogarlos a ellos por asfixia económica, procurando que no corra más sangre costarricense, que ya han hecho correr abundantemente nuestros enconados adversarios."
"A partir de esta fecha entraremos en huelga general, con el carácter de resistencia pasiva, en todo el territorio de la república. No vamos a ejercer en ninguna de sus formas la violencia, pero exigiremos que todos los ciudadanos oposicionistas y las mujeres y los niños hagan el sacrificio de sustraerse a toda actividad, aunque esto reporte privaciones y congojas."
"Unidad y cooperación son la consigna. Salvar a Costa Rica es la finalidad. A su tiempo dije que la hora de los sacrificios no había terminado todavía... la huelga será indefinida en el tiempo y sólo estará terminando cuando el gobierno haya accedido al reclamo popular... El Pueblo quiere acabar con la dictadura militar..."
"El grupo más intolerante y agresivo contra este reclamo popular es y tenía que ser, el COMUNISTA. Bajo la propaganda cien veces mentirosa, de que la Oposición trata de destruir el Código del Trabajo y las conquistas sociales, a sabiendas que tenemos promesa de en contrario empeñada ante el país, está llamando neciamente a las armas a sus escasos afiliados a pretexto de respaldar al gobierno, pero la realidad, con el ánimo dispuesto a establecer aquí el clima de disolución y de anarquía que necesita (para sus fines) el Comunismo Internacional."
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TACTICAS DEL REGIMEN: Emplea balas "dum-dum". Expulsa a corresponsales extranjeros. Asalta y saquea residencias privadas. Encarcela arbitrariamente. Miente en su propaganda.
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Ciudad de México, abril 1: Llega a esta capital el coronel Calixto Madrigal, edecán del Presidente Teodoro Picado de Costa Rica, en misión oficial que busca armas y auxilio económico para combatir la revolución.
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En la noche del 4 de marzo, el Pbro. Benjamín Núñez presidente
de la confederación de Sindicatos Rerum Novarum (con
unos 20.000 afiliados) pronunció un mensaje por radio al
país, del cual se citan los fragmentos que sigue:
"Desde que iniciamos nuestra lucha por la liberación de nuestro pueblo, dejamos constancia evidente de que la redención económica de la clase trabajadora no podía separarse, ni mucho menos contraponerse, a su libertad política. Resumimos hace tiempo nuestra actitud en estas palabras: NO QUEREMOS PAN SIN LIBERTAD, NI LIBERTAD SIN PAN."
"Emprendimos nuestra lucha, sinceramente convencidos de que la base de toda reforma social debe ser el respeto absoluto a la dignidad, a la libertad y a la voluntad del pueblo. Partimos del postulado nítidamente cristiano de que la persona humana no puede ser sometida nunca ni a un régimen injusto de economía, ni a un régimen despótico de política.
"Ese pueblo sentía la necesidad de dar expresión efectiva a su justa indignación por el atropello que se venía haciendo de sus derechos ciudadanos por parte de políticos inescrupulosos que habían erigido el engaño y la burla de la voluntad popular en postulado de su lucha ambiciosa por el poder. Era y es tan profunda esa aspiración del pueblo de Costa Rica, que se ponían a la par, y aun antes de su lucha por su reivindicación económica y social, su lucha por su reivindicación política."
"El contacto directo con el pueblo nos permitió medir el hondo resentimiento que se había venido acumulando en el alma de la familia costarricense, sobre todo en el alma campesina, hacia el régimen imperante, por una serie de atropellos que iban desde el insulto insolente al individuo honrado, hasta la estafa eleccionaria en escala nacional."
"Se ha hecho, así mismo y en forma contundente el inventario de la quiebra de las finanzas nacionales a beneficio de unas pocas finanzas particulares, y este fenómeno de deshonestidad administrativa había sido ya calado con indignación por el simple ciudadano, y por una fuerza de intuición colectiva, por el campesino costarricense."
"No pueden desvirtuar la naturaleza del veredicto popular los recursos leguleyescos previos o posteriores a las elecciones, a que han echado mano los hombres que aspiran a continuar el régimen actual. A lo sumo habrán conseguido sus recursos que la legalidad artificial se enfrente a la justicia real, que asiste la causa del pueblo de Costa Rica."
"De lo dicho queda claro que estamos en actitud de decidido respaldo a la voluntad popular que expresa una de las aspiraciones más palpitantes e imperativas de los costarricenses. Cualquier atentado contra esa voluntad, aunque sea perpetrado por una fracción del Congreso Constitucional, lo consideramos como un atropello a la voluntad popular y lo denunciamos como un crinen contra el pueblo y contra la patria.
Es el grito de indignación de la soberanía nacional atropellada por la presencia y por la intervención activa y alevosa en nuestra vida nacional de militares o aventureros, extranjeros, en cuyas manos se han puesto los instrumentos, que debieron servir para la seguridad de la ciudadanía honrada y que en esas manos mercenarias han venido a ser azote para los costarricenses y garantía para desalmados enemigos de la patria".
Con la razón de la fuerza militar se quiere convencer a ese pueblo de que por amor a la paz y por la armonía nacional ha de deponer su tenaz empeño y renunciar a todos sus derechos y arriar su bandera de justicia. Así se piensa salvar la paz a costa de la justicia. Tal paz no sería una paz verdadera sino una sumisión humillante, una paz de cementerio. La paz que impone la fuerza bruta al encadenar la razón y el derecho. El Papa Pío XII tiene en su escudo Pontificio la siguiente inscripción: LA PAZ ES OBRA DE LA JUSTICIA. Este y no otro es el concepto que arranca de la entraña del Cristianismo.
"Queremos aprovechar esta oportunidad para sentar la enorme responsabilidad que pesa sobre los líderes de la clase trabajadora puesto al servicio del comunismo, por la traición que han cometido contra el pueblo de Costa Rica, Se dicen -los comunistas- redentores económicos del pueblo, y en nombre de esa redención le niegan a ese pueblo la libertad, el derecho de pensar y el derecho de tener un gobierno que sea del pueblo, por el pueblo y para el pueblo."
"Vivamos esta hora de aterido invierno, de desolación y postración nacionales, vivámosla con heroísmo, con absoluto apego a la justicia y construyamos, en esa hora de prueba, el amanecer glorioso de una patria mejor para un pueblo libre. Miremos con serenidad en el futuro y pongamos del lado de la justicia todo lo que somos a fin de que Dios ponga del lado de nuestra causa todo lo que El puede".
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Fragmentos de una carta del ciudadano
costarricense O. Rojas Madriz a la Revista
Semana, de Bogotá, para corregir apreciaciones
de ésta:
"El Presidente electo de Costa Rica, Otilio Ulate Blanco, no es un conservador. Es un hombre de cuna humilde que a fuerza de talento y estudio se conquistó su fama hasta ser ungido por la voluntad de su pueblo a que rija sus destinos. Es un hombre de avanzada, propulsor del mejoramiento social y económico del pueblo... Comprende perfectamente, y así lo ha dicho en su campaña política, que hay mucho que hacer por elevar el nivel de vida de las masas trabajadoras. Su trayectoria en los asuntos públicos ha sido inspirada en parte por el ideario político de Enrique Olaya Herrera, Alfonso López y Eduardo Santos. Su periódico Diario de Costa Rica es un vocero que ha dado a conocer el pensamiento y la acción de tan ilustres colombianos... Ulate es un auténtico y leal costarricense que quiere restituir a nuestro país a su tradicional vida democrática; es un estadista que busca sanear la administración pública, un patriota que no ha cedido una pulgada ante la infame persecución oficial. Es, por su valiente y patriótica actuación, un héroe nacional quien sin miedo a la bala traidora lucha brazo a brazo con su pueblo para reintegrarle los derechos y libertades que inconstitucional y tiránicamente le han sido violados."
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LOS COSTARRICENSES EN EL EXTERIOR TAMBIEN DEFIENDEN SU PATRIA La mayoría de los miembros de la Colonia Costarricense en varios países se ha organizado al estallar la Revolución, para contribuir en una forma o en otra a la salvación de su Patria. Hasta el momento, el Centro de Información Costarricense sabe que se han formado comités de publicidad o de auxilio en los Estados de California, Illinois, Louisiana, Maryland, Minnesota, Nueva York, y en el Distrito de Columbia. Igualmente han llegado informes de actividades similares de los costarricenses en Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, México y Panamá. En muchos casos es preciso guardar los nombres de sus organizadores y participantes, porque la mayoría tienen sus familias en San José, aun en poder del Gobierno, que actualmente lleva a cabo numerosas represalias amparándose en la suspensión de las garantías constitucionales. |
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Al presente el Padre Núñez acompaña en calidad de capellán las fuerzas revolucionarias de José Figueres, administrando a sus heridos y moribundos. Al escuchar este discurso (grabado primero en disco para, radiodifundirlo luego por transcripción eléctrica) el Partido Comunista puso precio a la cabeza de su autor. La Confederación de Trabajadores de Costa Rica, engendro de Vanguardia Popular, no perdona a la Confederación de Sindicatos Rerum Novarum la eficaz y firme competencia que le ha hecho en el campo sindical. |
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