PROCLAMA DE OTILIO ULATE
Costarricenses:
La Oposición ganó las elecciones, no obstante que el gobierno
la mantuvo sometida a persecuciones y vejámenes durante toda la campaña
precedente; pero en cuanto esta victoria fue conocida, nuestros adversarios,
más enemigos de Costa Rica que de nosotros mismos, se obcecaron en desconocerla
mediante un golpe de estado dado en el Congreso, que tuvo previamente la
aprobación del Secretario de Seguridad, de su hermano el Presidente de la
República y de los militares.
Aun así, aun frente a este claro pronunciamiento de una
dictadura militar, quise seguir realizando esfuerzos para salvar la paz de
nuestra Costa Rica y para dar pruebas, a amigos y a adversarios, del abandono
de personales ambiciones y del desinterés con que había entrado a la campaña
por el restablecimiento de la libertad de sufragio y por la salud moral de
nuestra patria. Acepte sin ninguna reserva, la mediación del señor Arzobispo.
Nuestros enemigos la recibieron deslealmente, con reparos, sin reparos desde la
encrucijada en donde se han mantenido durante el curso de las negociaciones.
Acepté igualmente sin condiciones el plan propuesto por el Ilustre Jefe de la
Iglesia Costarricense para la solución del problema político y nuestros
adversarios ni siquiera le dieron su respuesta, tan debida, aun que fuese
negativa, por respeto cuando menos a la dignidad que enviste el alto Prelado.
Acepté, siempre sin condiciones la intervención de la Asociación de Banqueros
de Costa Rica y, posteriormente la propuesta de su Directiva para que los dos
jefes de Partido presentaran, cada uno, una nómina de siete ciudadanos
apartados de la actividad política para escoger entre ellos un primer
designado en el ejercicio del poder. No obstante la repugnancia que el origen
de la propuesta me inspiraba, porque Escalante, con su concuño Max Koberg,
instrumentos ambos de los Calderón, comparte la responsabilidad de esta gran
tragedia nacional, acepté, siempre sin reservas, el nombre del señor Trejos,
por el concepto que de él tengo y por mi empeño en que no se sigan sacrificando
las vidas de los costarricenses. Pero habían engañado al señor Trejos, como
antes y después trataron de engañar a otros distinguidos ciudadanos y pronto
abandonaron esta fórmula propuesta por ellos mismos. Entregué, por fin, la
siguiente lista de ciudadanos, acogiéndome a la propuesta de la Directiva de la
Asociación de Banqueros: don Juan Dent, don Edmundo Montealegre, don Federico
Rohrmoser, don Luis Uribe, doctor Fernando Pinto y don Amadeo Quirós. Creo que
ninguno de estos nombres fuera objetable por partido alguno costarricense; sin
embargo, no alcanzaron a prosperar.
Desde la mediación del senor Arzobispo hasta la aceptación de
esta fórmula de la Directiva de los Banqueros, mi conducta invariable ha sido
la de hacer dejación de mis legítimos derechos, otorgados por el pueblo
costarricense en votación popular, para ponerme al servicio de la paz y evitar
mayores derramamientos de sangre. En cada uno de los documentos que entregué
hice renuncia expresa de los honores que pudieran serme otorgados en el nuevo
régimen político y de toda participación en él para volver al ejercicio de mi
trabajo periodístico y seguir luchando por el pueblo costarricense que tan
largamente me ha dado su confianza.
Todo esto ha sido inútil. Los Calderón y los Picado quieren
ahogar en sangre a este pueblo. Nosotros, en un nuevo esfuerzo por la paz,
vamos a ahogarlos a ellos por asfixia económica, procurando que no corra más
sangre costarricense, que ya han hecho correr abundantemente nuestros
enconados adversarios.
A PARTIR DE ESTA FECHA ENTRAREMOS EN HUELGA GENERAL, con el
carácter de resistencia pasiva, en todo el territorio de la república. No
vamos a ejercer en ninguna de sus formas la violencia, pero exigiremos que
todos los ciudadanos oposicionistas y las mujeres y los niños hagan el
sacrificio de sustraerse a toda actividad, aunque esto reporte privaciones y
congojas. En un último y definitivo sacrificio en el que todos tenemos que
entregarlo todo y para practicar el cual no haremos otra economía que la de
economizar la vida humana. Paralización rigurosa de todas las actividades y
cesación absoluta de todos los pagos al gobierno tenemos todos que imponernos
como una obligación indeclinable a partir de hoy y de la hora que aquí quedan
fijados. Paro general de los negocios y toda actividad económica, de los
industriales, de los obreros y de los trabajadores del campo; cierre indefinido
de los Bancos y las agencias bancarias ya no por decretos convencionales del
Gobierno, sino por determinación irrevocable de la voluntad popular ya digna y
gallardamente interpretadas por los empleados bancarios. Ningún pago de
impuestos al gobierno y menos anticipos a tales impuestos; ningún préstamo
bancario o de firmas comerciales, porque deben saberlos bancos y los
particulares que el dinero que ellos prestan se aplicará necesaria y fatalmente
a adquirir armas o a pagar individuos de mala entraña para matar a los
costarricenses. No comprarle al gobierno su papel timbrado, ni sus licores, ni
pagarle telegramas, ni siquiera comprarle estampillas, aunque queden cortadas
las comunicaciones entre las familias, ni hacer otra cosa que tratar de
alimentarse cada uno y alimentar a los suyos en la estricta medida de lo
indispensable. Podemos llegar a padecer hambre, pero esto, con ser grave, será
poco si mediante el expediente de la resistencia nacional alcanzamos, como
afirmo alcanzaremos, a obligar al gobierno a aceptar las demandas populares que
son simples y se contraen a que ese PUEBLO QUIERE ACABAR CON LA DICTADURA
MILITAR Y DICTARSE EL MISMO SU PROPIO DESTINO.
La SEGUNDA HUELGA NACIONAL pasiva será la redención de Costa
Rica; pero para que lo sea es preciso que haya una estrecha cooperación de
todos y que no se produzcan paralizaciones que queden aisladas y sin los
concursos que sean indispensables. UNIDAD Y COOPERACION es la consigna. Salvar
a Costa Rica es la finalidad. A su tiempo dije que la hora de los sacrificios
no había terminado todavía. Al reiterarlo ahora les hago presente a todas las
personas que se sumen a la huelga que no deben esperar plazos, largos o cortos,
para que termine, porque la huelga será indefinida en el tiempo y sólo estará
terminando cuando el gobierno haya accedido al reclamo popular.
El grupo más intolerante y agresivo contra este reclamo
popular es y tenía que ser, el COMUNISTA. Bajo la propaganda cien veces
mentirosa, de que la Oposición trata de destruir el Código del Trabajo y las
conquistas sociales, a sabiendas que tenemos promesa de en contrario empeñada
ante el país, está llamando neciamente a las armas a sus escasos afiliados a
pretexto de respaldar al gobierno, pero la realidad, con el ánimo dispuesto a
establecer aquí el clima de disolución y de anarquía que necesita el COMUNISMO
INTERNACIONAL, sobre todo en estos momentos en que los diabólicos planes de la
Rusia del Soviet desarrolla en Europa contra la democracia occidental que están
proyectando ya siniestramente sobre América y, Costa Rica es, ahora mismo, un
ejemplo.
Hemos hecho todas las aceptaciones y todos los
renunciamientos. Al juicio de nuestros conciudadanos, al de las naciones
extranjeras que miran nuestra tragedia y al de nuestra historia nos entregamos
confiadamente. Al rendirle tributo a la memoria del doctor CARLOS LUIS
VALVERDE, sacrificado por la libertad de sufragio y a cuyo nombre nos acogemos
como a una bandera, asociamos el suyo a los nombres de LEON CORTES y del DR.
RICARDO MORENO CAÑAS, juntos los tres en el sacrificio y en la Gloria.
A Costa Rica la liberaremos de la opresión a la que la tienen
sometida sus malos hijos; y estamos seguros de que Dios velará por ella.
OTILIO ULATE.
MARZO 14 A LAS 24 HORAS
DEBE INICIARSE LA HUELGA
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