CONVENIO CELEBRADO POR LOS PARTIDOS POLITICOS BAJO LOS
AUSPICIOS DEL SR. ARZOBISPO DE SAN JOSE, MONSEÑOR SANABRIA
El Dr. Julio C. Ovares será electo Primer Designado en la sesión del
dos de mayo próximo para que en tal carácter ejerza la Presidencia de la
República. Los señores diputados que estén de acuerdo, convocados por sus
respectivos Jefes de Partidos, firmarán este Convenio como expresión de su
conformidad con el mismo.
El Dr. Ovares recomendará a los Sres. Diputados los nombres para
Segundo y Tercer Designados en forma que estos representen las diversas
corrientes políticas.
Se solicita al señor Presidente de la República Lic. Don Teodoro Picado
que tenga a bien nombrar nuevo Secretario de Seguridad Pública, de acuerdo con
el Dr. Ovares, a más tardar dentro de las veinticuatro horas después de
haberse aceptado en firme el presente convenio. El nuevo Secretario de
Seguridad Pública procederá a venficar los cambios militares y a tomar las
disposiciones necesarias para que todos los ciudadanos se sientan garantizados
por igual.
El Dr. Ovares nombrará Secretarios de Estado con criterio de
unificación y conciliación nacionales y con igual criterio ejercerá el
Gobierno.
Se conviene en que se adoptarán las medidas gubernativas y
parlamentarias necesarias para que dentro de un término no mayor de dos años
se efectúen elecciones populares de Presidente de la República en condiciones
que garanticen plenamente la efectividad del sufragio.
Programa de gobierno.
Cada partido especificará en un anexo especial, las medidas prácticas
que considere justamente necesarias para realizar dentro de lo posible, la
aspiración de concordia nacional que con este convenio se persigue.
San José, a las veintitrés horas del día treinta y uno de marzo de mil
novecientos cuarenta y ocho.
POR LA COPIA, VICTOR SANABRIA M.
ARZOBISPO DE SAN JOSÉ
El Buró Político del Partido Vanguardia Popular le envió al
Dr. Calderón Guardia la siguiente carta, donde puntualizan sobre el convenio
celebrado por los Partidos Políticos:
El Buró Politico del Partido Vanguardia Popular en cuyo nombre
me permito dirigirle esta carta, conoció en su sesión de hoy, de tres
importantes cuestiones:
de la gestión planteada por usted a traves del Secretario General, para
que el Partido de su anuencia a fin de que usted pueda llevar a cabo
negociaciones que permitan terminar el actual conflicto político mediante una
transacción conveniente,
una invitación proveniente del senor Arzobispo de San José, Monseñor
Víctor Sanabria para que se intente la solución del problema político a base
del nombre del doctor Julio César Ovares para ocupar la Presidencia de la
República y de una serie de medidas tendientes a garantizar los intereses de
todos los partidos,
y de las gestiones que el Partido sabe que se han hecho y se continuan
haciendo para conseguir que el Presidente Somoza de Nicaragua intervenga con su
Guardia Nacional en la liquidación del movimiento subversivo que encabeza José
Figueres.
Debatidos ampliamente todos estos asuntos el Buró llegó a conclusiones que
considera necesario poner en su conocimiento a la mayor brevedad.
Del contenido del punto a) y de otras manifestaciones
categóricas hechas por usted al Secretario General de nuestro Partido,
compañero Mora, se desprende que usted ha llegado a la conclusión de que esta
confusión política que vive nuestro país habrá de terminarse con una
transacción en la que se prescindiría de su nombre y del nombre de don Otilio
Ulate. Siendo ese su criterio nos ha parecido que nuestro Partido está
capacitado para considerar y discutir con usted la proposición del señor
Arzobispo a que se refiere el párrafo b). Al respecto hemos hecho las
siguientes observaciones: primera: si de todas maneras habremos de llegar a una
transacción, no hay derecho a negarse a considerar una fórmula que pueda ser
buena si en esa forma podemos economizar el sacrificio de vidas y la
tranquilidad social. Segundo: Una transacción en las actuales circunstancias
puede todavía ser controlada o influenciada por nosotros; en cambio, después,
cuando se haya derramado más sangre y se hayan producido sucesos de carácter
internacional perfectamente previsibles ya, esa solución podría estar fuera de
nuestro control y a lo mejor se produciría a espaldas suyas y nuestras.
Tercera: nuestro criterio es que, si usted y nosotros hemos luchado
fundamentalmente por una causa, todas nuestra actitudes políticas tienen que
supeditarse de manera fundamental a la suerte de esa causa; por lo tanto, una
trasacción en este momento no sería un paso desdoroso ni de su partido ni del
nuestro, si de esa transacción salen defendidos los derechos de ambos partidos
y la causa por la cual hemos dicho al pueblo que luchamos. Cuarta: El Dr.
Julio César Ovares es amigo muy sincero suyo; políticamente militó en su
partido. Es, además, un hombre honrado, de mentalidad progresista e ideología
democrática. Por tanto, su ascenso al poder no podría significar, en ninguna
forma, ninguna dificultad para usted ni para nosotros. Por lo tanto nosotros
nos pronunciamos por terminar ya esta guerra civil a base de ese nombre siempre
que además se consiga, de manera efectiva, las siguientes garantías:
Gobierno de concertación nacional.
Adopción de un programa que pueda servir de base a un verdadero proceso
de evolución nacional; en ese programa, a más de otras conquistas para el
pueblo, deben consignarse estas dos: promesa de repartir treinta mil hectáreas
de tierra a los campesinos que no tienen y promesa de dar a los trabajadores de
la Bananera el derecho de Huelga;
Garantía real de que la legislación social no será modificada en sentido
negativo para los trabajadores y que cualquier modificación deberá tener la
aceptación previa de la Confederación de Trabajadores de Costa Rica.
Garantía real de que el Impuesto sobre la Renta será respetado
escrupulosamente;
Garantía real de que el movimiento obrero y concretamente nuestro
Partido será respetado, no será perseguido bajo ningún concepto y podrá gozar
siempre de amplias garantías constitucionales. Los demás aspectos de la
fórmula de transacción serán considerados en su oportunidad y nuestro criterio
es que no son fundamentales.
En cuanto al tercer asunto estudiado por el Buró, es decir, el
que se relaciona con una posible intervención del general Somoza y de la
Guardia Nacional en nuestro país, queremos manifestarle de manera categórica:
que estamos y estaremos abiertamente contra esa posible intervención. No
queremos que en los problemas de Costa Rica intervengan fuerzas extranjeras en
ningún sentido y concretamente nos sentirímos realmente agraviados, si la
Guardia Nacional fuera la encargadas de doblegar la subversión y de dárnos
Presidente.
Nuestro Partido ha sido absolutamente leal a su persona y a su
causa política, al hacer a usted las anteriores manifestaciones, lo insta muy
respetuosamente en nombre de la Patria y de la clase trabajadora, a colaborar
una vez más en la tarea de darle la paz al pueblo costarricense sobre la base
de conseguir amplias garantías para sus anhelos y derechos.
DE UD. ATENTO SERVIDOR Y AMIGO,
MANUEL MORA
En la siguiente carta Manuel Mora informa al Arzobispo
monseñor Victor Sanabria Martínez de la conversación que tuvo con Calderón
Guardia.
Anoche fui llamado por por el Dr. Calderón Guardia con motivo de la
comunicación que en la tarde le había dirigido, notificándole nuestra
aceptación de la fórmula sugerida por Monseñor Sanabria para concluir la guerra
civil.
El Dr. Calderón me dijo textualmente: "la carta de ustedes es la primera
notificación que he recibido de la sugestión de Monseñor Sanabria. Oficialmente
nada se me ha notificado".
Le solicite concretamente su criterio sobre la fórmula referida y me
repondió así: "Estoy de acuerdo en llegar a un arreglo, como lo propone el
Arzobispo, y estoy de acuerdo en el nombre del Dr. Ovares de quien tengo un
alto concepto por sus capacidades intelectuales y morales. Pero me gustaría,
que previamente a rematar las negociaciones se definiera el caso del señor
Figueres quien está alzado en armas contra el Gobierno y sus instituciones. El
señor Presidente de la República opina, que sería humillante para su Gobierno y
especialmente para sus militares, ir a un arreglo bajo la presión del
movimiento subversivo de Figueres. Por lo tanto, yo me considero obligado a
apoyar al Lic. Picado y mi criterio es que previamente a formalizar el arreglo
que propone el señor Arzobispo, el señor Figueres debe rendirse y entregar sus
armas.
Interrogado acerca de si su intención es que Figueres sea sometido a juicio,
me dijo: "Mi única intención es que cualquier arreglo no pueda ser interpretado
por los militares ni por mi Partido como el resultado de una presión
armada".
Marzo 31 de 1948
(f) Manuel Mora V.
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