Despedida de Teodoro Picado
En la última edición, antes de desaparecer, del periódico
La Tribuna del 21 de abril de 1948, se publicó el siguiente mensaje del
licenciado Teodoro Picado:
A los costarricenses:
Poniendo por sobre toda otra clase de intereses los más
elevados de la paz y de la fraternidad de la familia nacional he resuelto
entregar el depósito del Poder, con que me honra el país, al Tercer Designado
Ing. Don Santos León Herrera, en la confianza de que sus capacidades y virtudes
civicas habrán de terminar felizmente para todos mis compatriotas la era
dolorosa a que se han visto sometidos.
Me siento tranquilo porque hice todo lo posible por evitar la
guerra civil: procuré hacer un gobierno de conciliación, respetuoso de la
libertad y de los derechos ciudadanos. El Poder Judicial gozó de las mayores
consideraciones durante todo mi periodo administrativo y los señores Diputados
podrán dar testimonio de la forma en que se mantuvieron las relaciones de los
Poderes Legislativo y Ejecutivo. Sobre ninguno de ellos se ejerció jamás
coacción alguna por parte mía y ni siquiera se aprovechó la infuencia de una
amistad que siempre supo mantenerse dentro de los límites de un recíproco
decoro.
En su oportunidad podrán analizarse las circunstancias y
antecedentes que rodearon el movimiento armado que conmovió al país, pero eso
queda para el fallo del futuro, que habrá de venir en una etapa de mayor
serenidad y calma.
Al notificar mi resolución suprema a los costarricenses no
puedo dejar de manifestar como la expresión más profunda de mi emocionado
sentimiento, mi admiración y mi gratitud para los militares y para los
valientes amigos que de manera abnegada y heroica defendieron mi gobierno,
dedico a los caídos un homenaje que brota de lo más profundo de mi alma.
Pero este momento debe ser de consolidación de la paz y de
armonía de nuestro pueblo. Tiene nuestro país inmensas reservas espirituales y
ellas habrán de aflorar en esta hora de prueba para darles a todos los
costarricenses inspiraciones de serenidad, altruismo y generosos sentimientos
fraternales.
Deseo rendir agradecimiento cordial y muy sincero al Cuerpo
Diplomático, que por medio de las preclaras personas que son el Exmo. Señor
Nuncio y los Exmos. Señores Embajadores de México, Panamá y Estados Unidos, y
el Exmo. señor Ministro de Chile, medió en el problema costarricense con un
sentido de solidaridad humana, que brilla con sus mejores destellos.
Al transferir el poder al ciudadano legalmente capacitado para
recibirlo, cuyo temperamento y experiencia son prendas de seguridad para todos,
hago votos porque nuestro sacrificio sirva para el bienestar futuro de mis
conciudadanos y pido a Dios que bendiga a Costa Rica.
CASA PRESIDENCIAL. SAN JOSÉ.
20 DE ABRIL DE 1948
TEODORO PICADO
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