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Rodrigo Facio: Pensamiento y acción

Rodrigo Facio: Pensamiento y acción
Notas para una evaluación Histórica


Por Eugenio Rodríguez Vega

Tomado de la Revista "Horizontes Cooperativos" Nº 14, 2003
con autorización de los editores


Indice
  PRESENTACION
  PRIMERA PARTE
    I. IDEAS Y PLANTEAMIENTOS POLITICOS
    II. IDEAS POLITICAS
    III. LAS FUENTES DE SUS IDEAS POLITICAS
    IV. RODRIGO FACIO Y LAS LEYES SOCIALES DE 1941-43
    V. LAS COOPERATIVAS
    VI. CULMINACION DEL PLANTEAMIENTO POLITICO
  SEGUNDA PARTE
    FACETAS DE SU PERSONALIDAD
    A) EL ECONOMISTA
    B) EL ABOGADO
    C) EL EDUCADOR
    D) OTRAS FACETAS
    ARMONIA DE LAS FACETAS



PRESENTACIÓN

Este trabajo es un aporte personal de don Eugenio sobre Rodrigo Facio, el gran pensador socialdemócrata. Consta de dos partes, que por su valor, hemos decidido publicar completo. Facio en su pensamiento y posiciones políticas, y Facio en sus diferentes facetas como persona. Este texto servirá de guía para todos aquellos que quieran tener una referencia de don Rodrigo Facio. Porqué además, recordemos que don Eugenio no hace solo un análisis y un recuento a partir de referencias, sino que tuvo el privilegio de compartir vivencias, directamente con él en luchas políticas y de gobierno de instituciones, como en la Universidad de Costa Rica y sobretodo, de impulsar una visión común para mejorar la sociedad costarricense.

Le rendimos homenaje a Rodrigo Facio con una foto de su más conocido retrato, y con el mural, hecho por Eduardo Torijano, que se encuentra en el vestíbulo del Edificio de Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica, Falcultad de la que él fue Decano, en la Universidad que bautizó con su nombre al campus principal, llamándola "Ciudad Universitaria Rodrigo Facio".

Esperamos que el excelente material que elaboró sobre la vida y obra de don Rodrigo Facio, el ilustre académico Eugenio Rodríguez Vega sirva de provecho para el análisis y reflexión del aporte de don Rodrigo Facio.


Luis Garita Bonilla



AL INICIO

PRIMERA PARTE

I. IDEAS Y PLANTEAMIENTOS POLITICOS

En marzo de 1917 se subleva la población de la ciudad rusa de Petrogrado (actual San Petersburgo), y al mismo tiempo hay levantamientos militares y populares en otras partes del inmenso país. Se inicia así uno de los hechos capitales del siglo XX: la Revolución Rusa. En febrero de ese mismo año se promulgó la Constitución Política de 1917, que recoge la radical experiencia de los primeros años de la Revolución Mexicana a partir de los hechos transformadores de 1910. Empieza en este último año un largo período de luchas armadas y civiles en torno de la tierra, las leyes de protección obrera y la propiedad nacional del subsuelo. Y aquí en Costa Rica, el Ministro de Guerra se adueña del Poder el 27 de enero de 1917, desconociendo al gobierno progresista del Lic. don Alfredo González Flores; en marzo el Ministro golpista acepta una candidatura presidencial y organiza grandes manifestaciones populares; y en el mes de junio se aprueba una nueva Constitución Política destinada a regir muy poco tiempo. Pero en este año de 1917 ocurren cosas mejores: García Monge da a conocer el libro de relatos "La mala sombra y otros sucesos" y Brenes Mesén "Pastorales y jacintos y La metafísica de la materia". Además, en su colección de pequeños libros "El convivio" García Monge publica la primera edición de un libro que años después adquiriría justa fama internacional y múltiples ediciones: "Visión de Anáhuac" de Alfonso Reyes.

En el mes de marzo de 1917 nace un niño en el hogar de don Justo A. Facio y doña Rosario Brenes Mata, ambos educadores; don Julio había nacido en Santiago de Veragua (Panamá, entonces República de Colombia) en 1859, pero su familia se traslada a Costa Rica cuando el niño tiene un año y medio. Poeta y escritor muy conocido en su tiempo don Justo dedica su vida a la enseñanza y muere en 1931 como Ministro de Educación Pública. Dirige revistas literarias y colabora muy activamente en Repertorio Americano, la revista legendaria de García Monge, con poemas, ensayos y reseñas que se publican en la década de 1920 (Echeverría, Evelio: Indice General del Repertorio Americano, Tomo III, EUNED, 1983). Don Abelardo Bonilla lo valora debidamente como humanista, poeta y escritor (Bonilla, Abelardo: Historia de la Literatura Costarricense, UACA, 1981, pag. 169-170).


AL INICIO

II. IDEAS POLITICAS

a) Rodrigo Facio es el hijo único de un típico hogar de clase media, con los dos padres educadores. Llega al Liceo de Costa Rica en 1931, el año en que muere su padre, en el último gobierno de don Cleto González Víquez; tres meses después se fundará el Partido Comunista de Costa Rica. En estos días se proclama en España la República, y en los años siguientes Franklin D. Roosevelt será electo Presidente de los Estados Unidos y tiempo depués anunciará su renovadora política del New Deal. En los últimos años del Liceo es alumno de dos jóvenes profesores recién llegados de Chile, que vienen llenos de entusiasmo y de saludables ideas de progreso social: Isaac Felipe Azofeifa y Carlos Monge que remueven en él inquietudes políticas. Seguramente lee el Repertorio Americano que publica don Joaquín García Monge y que su padre recibió siempre; en esta revista conoce las ideas y la personalidad de Víctor Raúl Haya de la Torre, las prédicas contra el nazismo amenazante, las campañas contra las dictaduras latinoamericanas y, desde luego textos literarios de Costa Rica y del mundo. Ingresa a la Escuela de Derecho en 1936, el año de la guerra civil española, y es fervoroso partidario de la República. Es un joven inquieto de ideas izquierdistas, pero aferrado en forma indeclinable a la libertad política. La experiencia costarricense y latinoamericana lo hace rechazar instintivamente la dictadura -todo tipo de dictadura- aunque desde estos años juveniles considera que la libertad política sin seguridad económica es un concepto vacío. Su pensamiento va madurando rápidamente y en 1937 envía sus primeros poemas al Repertorio Americano (Echeverría, Evelio: Indice cit., Tomo III), en sus años de la Escuela de Derecho ocurren en América Latina hechos que van a interesarle profundamente: en Colombia, los presidentes Alfonso López y Eduardo Santos llevarán adelante transformaciones muy importantes con su Partido Liberal, y en 1938 el presidente de México Lázaro Cárdenas expropia la riqueza petrolera en beneficio del Estado. Al terminar el sexto año, de derecho, en 1941 ya ha leído sistemáticamente a los autores más representativos de liberalismo, marxismo y el socialismo democrático, como lo prueba su tesis de grado "Estudio Sobre Economía Costarricense". Y cuando cursa el quinto año, en 1940, organiza junto con otros compañeros de generación el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, al que nos habremos de referir más adelante.

b) El liberalismo en los años 1940-41 analiza extensamente el tema del liberalismo en Autoridad y Libertad, una serie de trece artículos publicados por la Revista Surco, del Nº 1 al Nº 13 (de septiembre 1940 a junio 1941); los diez primeros artículos los firma con seudónimo (Gastón Miralta), y los últimos tres con su propio nombre. Distingue entre el liberalismo político y el liberalismo económico; no tiene miedo a la palabra liberal, que entonces no asusta con los significados un tanto oscuros de nuestros días. Al fin y al cabo, un partido político renovador y progresista realiza en Colombia transformaciones muy importantes, y en Costa Rica valoramos los aspectos positivos de la generación liberal de 1889, respetuosa de la civilidad y de la libertad política aunque un tanto desinteresada del progreso social.

Desde el primer artículo de Surco se revela la honda condición de costarricense de este estudiante de 5º año de Derecho, más interesado en los problemas concretos de su país que en almacenar nociones teóricas o eruditas:
"Y es que no queremos caer en esa dualidad - hoy tan corriente de poner máximo interés en las doctrinas que se debaten y los hechos que se suceden en Europa, y desentenderse al mismo tiempo de las urgencias de nuestra organización nacional; de ser apasionados demócratas en París y en Londres, y conformarse mientras tanto, abúlica o aprovechadizamente, con nuestra aun muy imperfecta democracia" (Surco Nº 1, sept. 1940). Habla del "sistema liberal" casi como equivalente de "instituciones democráticas" pero insistiendo en las fallas del liberalismo económico, según lo ha demostrado el desarrollo histórico del mundo.

Identifica "democracia costarricense, con "régimen liberal", criticando sus aspectos negativos y señalando que "los auténticos demócratas" deben oponerse "a las promesas de felicidad social negras y rojas, con un vigoroso programa de rectificaciones del liberalismo (Surco Nº 7, Dic. 1940).

Afirma claramente que el régimen liberal ha producido:
"... los más grandes absurdos en la organización social: a la par de la riqueza en manos cada vez más pocas, la formación de una cada vez más extensa clase propietaria..." (Surco Nº 3, Oct. 1940).

Critica con dureza los aspectos negativos de nuestra democracia liberal; salvar a ésta significa "hacer conciencia, sobre la teoría y la práctica de los sistemas autoritarios o totalitarios, y transformar en un amplio sentido social...las instituciones que nos legaron los mayores" (Id.).

En el momento en que se van publicando los artículos de Autoridad y Libertad -primeros años de la segunda guerra mundial- el autor critica al liberalismo tradicional y a los sistemas totalitarios de izquierda y de derecha -comunismo y nazi-fascismo-. El joven estudiante de Derecho busca el camino de la democracia social, que conserve los valores de la libertad política complementados con la justicia social. Insiste en este punto de vista; si hay peligro de que las dictaduras se impongan en el mundo -y en este momento se están imponiendo-
... no es porque el liberalismo haya cumplido ya su rol histórico y sea inadecuado a las necesidades técnicas y sociales actuales, sino porque el liberalismo, cuya existencia es y será básica para el mundo, moral y económicamente, aun por mucho tiempo, ha venido incumpliendo su auténtico papel" (Surco Nº 6, Nov. 1940).

Es urgente, pues, una "rectificación decidida y pronta".
En los últimos artículos de Autoridad y Libertad señala los errores teóricos y prácticos del liberalismo, que "... han detenido -para definitivamente- el desenvolvimiento de un gran movimiento sociológico" (Surco Nº 13, Junio 1941).

En la tesis de grado Estudio Sobre la Economía Costarricense publicada en 1942 por la editorial Surco hace algunas referencias al tema del liberalismo. Habla allí del "régimen liberal" como equivalente a "régimen civil" oponiéndolo en nuestra historia a las dictaduras castrenses anteriores a don Tomás Guardia (Obras de Rodrigo Facio, Tomo I, Edit. Costa Rica, 1972). Se refiere a las reformas liberales en Costa Rica de 1884 y 1888 que buscan "estructurar un gobierno netamente civil, sin interferencias eclesiásticas, religiosas ni de otro orden" (Ibíd, pag. 66), pero que establece un "laissez faire" que "en la práctica se traduce en un casi absoluto desinterés por los fenómenos colectivos" (Id.). Critica los liberales de 1889 por haber incurrido en "un olímpico y equivocado individualismo" (Id.); su criterio liberal "...buscaba la libertad económica, la libre competencia y la libre contratación y la caída de monopolios y privilegios jurídicos" (Ibíd, pag. 67).

Más adelante, en la misma obra que examinamos, habla de
"...un criterio liberal constructivo moderno, según el cual el Estado no debe ni desentenderse en un criminal "laissez faire" de los resultados de la economía... ni intervenir arbitrariamente en su funcionamiento" (Ibíd.., pag. 171) .

Poco después del "Estudio..." habla de nuevo de "liberalismo constructivo" como de un modo evolutivo y humanista de llegar a la democracia social" (Surco Nº 30, Dic. 1942, pag. 20). Es muy significativo q ue en este momento ese liberalismo, evolucionado y rectificado, lo considera el autor como un puente para llegar a la democracia social. Rodrigo Facio es un ideólogo profundamente costarricense y pragmático, más interesado en la solución de nuestros problemas que en planeamientos teóricos irreprochables.

En vísperas de fundarse el nuevo Partido Social Demócrata del que Rodrigo Facio es uno de los principales dirigentes (febrero de 1945), se dice en la exposición general sobre los fundamentos ideológicos del movimiento:
"Habremos así abandonado el liberalismo económico, pero no destruyéndolo con una estatización de carácter totalitario, sino superándolo mediante un régimen mixto de organizaciones autónomas cooperativas, y de intervención del Estado a través de sus "Servicios" (futuras instituciones autónomas), sobre las fuerzas económicas oligarcas o monopolistas" (Surco, Nº 52, Febr. 1945, pag. 23).

En un discurso en la Asamblea Nacional Constituyente de 1949 defiende el proyecto constitucional presentado a la Asamblea por la Junta de Gobierno -Rodrigo Facio es uno de los redactores- y se refiere otra vez al tema del liberalismo:
"... si ha de garantizársele al ciudadano medio, al hombre de la calle todos esos recursos y seguridades, pues ello tendrá que ser sacrificio de un Estado liberal, neutral entre los grandes problemas sociales, ello tendrá que ser con abandono del ejercicio libérrimo y absoluto de la propiedad particular, ello tencrá que ser mediante la intervención inteligente del Estado para distribuir mejor la riqueza nacional, limitando los abusos y las injusticias a que el absolutismo de la propiedad privada sin limites da lugar" (Actas de la Asamblea Nacional Constituyente de 1949, Imprenta Nac., 1951, T.I, sesión Nº 50 del 6-4-1949).

En la misma sesión de la Asamblea Nacional constituyente insiste en que el proyecto constitucional no atenta contra las tradiciones nacionales, aclarando que "Debe distinguirse entre la tradición valiosa y respetable y los vicios tradicionales de nuestra vida comunal".

En 1958 habla de clasicismo, liberalismo, marxismo y socialismo; ya no se refiere al "liberalismo constructivo" sino que ataca fuertemente al liberalismo económico y al marxismo (Obras de Rodrigo Facio, cit., Tomo I, pag. 365 sig.). Y en 1959, en su último ensayo publicado, atisba los problemas que surgirían claramente décadas después con la llamada "globalización", criticando con dureza el "mundo liberal" donde
"... las naciones económicamente fuertes tienden a convertir a las débiles en simples productoras de materias primas y frutos alimenticios" (Planificación Económica en Régimen Democrático, Imprenta Lehmann, separada de la Revista de Ciencias Sociales de la UCR, sept. 1959).

En este mismo ensayo ataca al liberalismo por oponerse a la tesis de la planificación económica.

c) Socialismo. Rodrigo Facio conoce como ninguno el significado preciso de los términos liberal, socialista, comunista -no en vano fue más adelante profesor de doctrinas económicas- pero en muchos de sus escritos, y más todavía en las acciones estrictamente políticas, usa términos cuidadosamente para evitar equívocos inconvenientes. En el Estudio Sobre Economía Costarricense habla de "liberalismo constructivo" y propone el impulso a las cooperativas, un impuesto progresivo sobre la propiedad inculta y, para los cafetaleros, un impuesto progresivo sobre la renta, ley de salarios mínimos y protección a los trabajadores por accidentes laborales. Para los pequeños cafetaleros propone organizar cooperativas que hagan posible la transformación y exportación del café (op. cit., en Obras, T.I., pag. 173 sig.). En este mismo libro considera que "... sería utópico plantear en Costa Rica la socialización o nacionalización de la tierra..." (Ibíd.., pag. 169), después de analizar las circunstancias expuestas por Mariátegui para el caso de Perú, y las de nuestro país. En Costa Rica no tenemos las comunidades indígenas tradicionales, sino la pequeña propiedad que plantea soluciones distintas. En Un Programa Costarricense de Rectificaciones Económicas (Surco, Nº 38, Agosto de 1943, pag. 11 sig.) propone medidas muy audaces después de considerar que Costa Rica debe ir a la
"adaptación realista y sin violencias... de la evolución socialista internacional que está iniciándose en estos momentos."

Y continúa hablando de "un movimiento costarricense, popular, nacionalista y progresista", capaz de hacer "reformas económicas profundas, inmediatas y concretas, de interés para las mayorías sociales".

Con el fin de aplicar esas medidas "profundas, inmediatas y concretas", divide a la economía nacional en tres zonas:

a) 1ª Zona: Actividades monopolizadas en que el sujeto es el capital extranjero: fuerzas hidroeléctricas, navegación aérea, ferrocarril al Atlántico, etc. Aquí recomienda, según el caso, expropiación o contratación pública.

b) 2ª Zona: Actividades semi-monopoiizadas: elaboración industrial del café y de la caña de azúcar, comercio de granos, etc. Aquí cabe el control público directo, o indirecto por medio de organizaciones cooperativas.

c) 3ª Zona: Actividades sometidas al mercado libre: producción agrícola o industrial de pequeños propietarios. Aquí se recomienda la organización cooperativa apoyada por el Estado, y la acción coordinada de las instituciones autónomas.

Este programa lo completa en Surco, Nº 39, septiembre de 1943, y allí propone la creación de las instituciones autónomas del Estado, seis años antes de que esto llegara a ser una realidad constitucional en nuestro medio. A estas instituciones las denomina Servicios y entre ellas distingue tres clases: Servicios de Administración, Servicios de control e inspección y Servicios de protección, estimulo y organización.

En Surco Nº 38, antes citado habla de que este programa de rectificaciones económicas expuesto en Surco Nº 38 y Nº 39 puede conducirnos a "lo que podría llamarse un socialismo costarricense" (pag. 12).

Un año después Rodrigo Facio redacta un resumen de las propuestas pragmáticas del nuevo partido político que va a fundarse; allí se dice en el capítulo "Aspecto económico social", punto 1º "Hacia un socialismo democrático costarricense" (Surco, Nº 49, septiembre 1944, pag.10).

Para Rodrigo Facio lo importante es el contenido real de las medidas de rectificación que se busca, no la etiqueta ideológica que las distingue. Así, por ejemplo, bajo el nombre de "liberalismo constructivo" hay a veces medidas profundamente transformadoras. Y aunque no teme usar la palabra "socialismo" según hemos expuesto, sabe cuándo y cómo debe utilizarla. En la Asamblea Nacional Constituyente de 1949, por ejemplo, defiende vigorosamente el proyecto constitucional enviado a la Asamblea por la Junta de Gobierno, que entre otras cosas consagra la función social de la propiedad; evita, sin embargo, hablar de socialismo, porque a él no lo asustan las palabras pero sabe que hay otros a quienes las palabras asustan.


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III. LAS FUENTES DE SUS IDEAS POLITICAS

A. NACIONALES

Múltiples son las fuentes que alimentan las preocupaciones políticas y económicas de Rodrigo Facio; citaremos algunas de ellas:

1. Liberalismo costarricense.

Después de la muerte de don Tomás Guardia en 1882, el Presidente designado don Próspero Fernández se rodea de un grupo de brillantes y jóvenes colaboradores: Bernardo Soto, Ascensión Esquivel, Mauro Fernández, etc., y cuenta con el apoyo desde fuera del gobierno de otros jóvenes prometedores: Ricardo Jiménez, Cleto González Víquez, Rafael Yglesias. Es la llamada generación de 1889 que se caracteriza por su temple civilista, tolerancia, apego a las libertades políticas y cierto anticlericalismo. Los bautizará como grupo el 7 de noviembre de 1889, cuando una revuelta cívica de carácter popular obliga al gobierno a respetar el derecho del sufragio. Dos de estos hombres, don Cleto y don Ricardo, dirigirán al país durante veinte años del siglo veinte, imponiendo el estilo, las virtudes y los defectos de los regímenes liberales. Cuando Rodrigo Facio se gradúa de abogado y cuando actúa en el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, don Ricardo Jiménez es todavía una figura respetada que opina diariamente en los periódicos sobre todos los problemas de la vida nacional. Los jóvenes de entonces, aunque discrepan del estilo y de algunos de los planteamientos de estos viejos liberales, admiran su apego a la libertad política, la auténtica tolerancia de sus ideas, el claro repudio del militarismo y la reconocida probidad en el manejo de los fondos públicos. Si bien es cierto que como gobernantes vivieron un tanto de espaldas a los problemas sociales, también lo es que advierten en ellos, en sus últimos años, un inesperado convencimiento de que es necesario emprender una política de mejoramiento social.

Aunque de otra generación y de distintas preocupaciones, conviene citar en este apartado dos hombres que Rodrigo Facio ha leído con evidente provecho: Tomás Soley Güell y Mario Sancho.

2. Alfredo González Flores.

El pensamiento y la acción de González Flores son estudiados con verdadero entusiasmo por Facio y por los miembros de su generación, y los frustrados proyectos de reforma del político herediano serán para siempre una lección inolvidable. En la revista Surco hay muy frecuentes referencias a González Flores lo mismo que en Estudio sobre Economía Costarricense. En los escritos de don Alfredo, Rodrigo Facio encuentra las mejores y más completas críticas al gobierno de nuestros liberales, especialmente en sus notables mensajes presidenciales. Pero allí va aprendiendo el joven estudiante de Derecho que no basta la crítica mejor fundamentada: es indispensable elaborar planes concretos dirigidos a la solución de los problemas. Lo importante de esta influencia perdurable no está solo en la ideas y los proyectos, sino en algo decisivo que no puede olvidarse: para llevar adelante proyectos importantes de transformación es necesario el respaldo de un movimiento político, precisamente lo que causó al final la caída de González Flores. La preocupación de Facio por el tema de los impuestos directos (renta, territorial, imposición progresiva sobre cierto tipo de propiedades) viene directamente de las ideas de don Alfredo.

3. Jorge Volio y el Partido Reformista.

Las ideas renovadoras de Jorge Volio y su Partido Reformista merecen su claro interés, examinando los discursos y proclamas del religioso, filósofo, militar y político cartaginés, que en 1923 funda el Partido Reformista y obtiene en ese mismo año un notable apoyo popular. De personalidad muy distinta a la de Volio, aprende de él que es indispensable acudir a la clase media, los obreros y los campesinos para construir un movimiento político importante. Además, simpatiza con muchas de las ideas contenidas en el programa del Partido Reformista, que examina años después de que esta agrupación pierda su vigencia.

4. Nacionalismo de la década de 1920.

Estudia con mucho interés este movimiento, que culminó en la Liga Cívica en 1928, con la activa participación de figuras muy importantes: Lic. Ricardo Fournier, el Dr. Ricardo Moreno Cañas, Omar Dengo, los Lics. Víctor Guardia Quirós, Octavio Jiménez Alpízar; este populariza el seudónimo Juan del Camino, y escribe en ese tiempo y después durante años, docenas de artículos antiimperialistas en Repertorio Americano. El objetivo primordial de estos nacionalistas es la defensa de las riquezas nacionales y el ataque sin cuartel a las tres compañías extranjeras que tienen el monopolio de la siembra y exportación de banano, la producción y distribución de energía eléctrica y el transporte por ferrocarril a la zona del Atlántico. Curiosamente, la fundación de la Liga Cívica coincide con una larga visita a Costa Rica del líder aprista Víctor Raúl Haya de la Torre.

5. Partido Comunista de Costa Rica.

Es una fuente importante para su pensamiento económico-social. Fundado en 1931, cuando Rodrigo Facio llega al primer año del Liceo de Costa Rica, las ideas y los programas de este partido tienen que llamar la atención del joven estudiante, pues comparte con los comunistas la crítica a los sistemas basados en el liberalismo económico. Con el paso del tiempo, y el examen cuidadoso de lo que ocurre en Costa Rica, en América Latina y el mundo, rechaza el menosprecio de la libertad política y la intolerancia ideológica. Plantea sus resistencias al Partido Comunista -nacional e internacionalmente- pero estudia a fondo el marxismo en cuanto significa un análisis serio de la realidad social y de la historia. La insistencia marxista en la importancia primordial de los factores económicos es una enseñanza que Rodrigo Facio no olvidará.

6. Roberto Brenes Mesén.

Cuando el profesor Brenes Mesén vuelve a Costa Rica en 1939, Rodrigo Facio es un estudiante de Derecho de 4º año, lector voraz y ya muy enterado de los problemas de Costa Rica y del mundo. Lee, junto con todos los miembros de su generación los extensos artículos que Brenes Mesén publica dos veces por semana en el periódico La Tribuna. Los jóvenes estudiantes oyen también con verdadero interés al maestro costarricense, y buscan sus libros que -la verdad- están bastante olvidados. Brenes Mesén viene de los Estados Unidos muy impresionado con el New Deal del presidente Franklin Roosevelt, y pide modernizar la administración pública, exigiendo probidad en el manejo de los asuntos públicos y justicia social para los más necesitados. Pero, sobre todo, es importante el llamado de Brenes Mesén para que los jóvenes estudien seriamente los problemas del país y se organicen para tan importante tarea.

B. DE AMERICA LATINA

1. Haya de la Torre y el aprismo.

No me cabe duda que la más importante influencia de carácter político-social es la de Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979), pensador y político peruano que fundó la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) en 1924. Haya de la Torre es una figura conocida en Costa Rica, a la que visitó en varias oportunidades; sus ideas se conocían por los costarricenses, porque muchos de sus artículos se publican en el Repertorio Americano y en el Diario de Costa Rica, y sus libros se encuentran fácilmente en las librerías de San José. La persecución política lo ha transformado en un símbolo de la lucha por la libertad en la América Latina, y su personalidad poderosa atrae sobre todo a los intelectuales, a la juventud y a los obreros organizados. Haya había elaborado toda una doctrina sobre la lucha antiimperialista y lo que muchos años después se denominó "dependencia" con gran imaginación política y sólidos conocimientos económicos y sociológicos. Sus primeros libros (El Antiimperialismo y el APRA, Por la Emancipación de América Latina, ¿A dónde va indoamérica? y otros) son leídos con verdadero entusiasmo, lo mismo que la biografía Haya de la Torre o el Político, de Luis Alberto Sánchez. Hay muchas razones para explicar la influencia del pensamiento aprista en Rodrigo Facio: el estudio de los problemas de acuerdo con nuestra realidad, sin ataduras ideológicas extranjeras; la utilización de herramientas marxistas, pero modificadas por las circunstancias del tiempo y de lugar; la lucha antiimperialista, de la que teníamos antecedentes por nuestra Liga Cívica de 1928; la lucha del político peruano contra las dictaduras latinoamericanas; la busca de la justicia social sin menosprecio de la libertad política. Debe recordarse que el lema del Partido aprista Pan con Libertad, renace en 1945 en el lema del Partido Social Demócrata Libertad y Justicia social que fundan Rodrigo Facio y otros compañeros de ideas.

Esta influencia de Haya de la Torre en nuestro medio se refuerza con las visitas que hace a Costa Rica en varias ocasiones; las más importantes en 1928, cuando vive aquí varios meses, hace muchos amigos y asiste, conmovido, a la muerte de Omar Dengo; y en 1946, cuando llega en su plena madurez y pronuncia tres memorables conferencias en el Teatro Nacional. En esta última oportunidad Rodrigo Facio, junto con otros, recibe en el aeropuerto al político peruano.

2. José Carlos Mariátegui.

Facio y muchos de sus compañeros de generación leen apasionadamente los Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, obra a la que se refiere en el Estudio Sobre Economía Costarricense; y siguen con interés su trayectoria en el Repertorio Americano, pero Mariátegui es un pensador y no un líder político, y no estuvo personalmente ligado a nuestro país. Por eso su influencia es menor que la del fundador del Aprismo.

3. La Revolución Mexicana.

En 1910 hay levantamientos populares en México contra el régimen imperante y en 1911 es elegido Presidente de la República don Francisco I. Madero; aquí se inicia la formación de una ideología revolucionaria original, años antes de la Revolución rusa, que desde el principio pone énfasis en la reforma agraria, como ocurre en el Plan de Ayala de 1911, y poco después insiste en medidas muy avanzadas de legislación obrera, sin influencia alguna del socialismo europeo. En la Constitución de 1917 se consagran la reforma agraria, leyes obreras de avanzada y normas que garantizan la propiedad nacional del subsuelo (Silva Herzog, Jesús: Un ensayo sobre la Revolución mexicana, Edic. Cuadernos Americanos, México, 1946, pág. 51 sig.)

4. Liberalismo colombiano.

Entre 1934 y 1942 gobiernan Colombia dos Presidentes del Partido Liberal, Alfonso López y Eduardo Santos. En un clima de estabilidad política se realizan profundas transformaciones: reforma agraria, legislación laboral muy avanzada, leyes tributarias. Estas ideas de cambio se convierten en proyectos concretos que imprimen un cambio notorio en la situación del país. De esta transformación Rodrigo Facio y sus compañeros son testigos muy cercanos, por la circunstancia afortunada de que el Embajador de Colombia en Costa Rica es el Dr. Plinio Mendoza Neira, hombre culto y trabajador que se vincula al medio muy estrechamente. Facio y sus amigos universitarios visitan frecuentemente la Embajada, y el Dr. Mendoza Neira realiza una amplísima tarea de divulgación distribuyendo y publicando boletines y revistas de ideología y de cultura. La influencia del liberalismo colombiano es doble: no solo por los efectivos cambios sociales y económicos, sino también por la seriedad y elocuencia de los discursos y mensajes que el activo Embajador distribuye ampliamente. Allá en Colombia se estaban concretando, al fin y al cabo, algunas de las ideas progresistas de don Alfredo González Flores.

5. Socialismo suramericano.

Hay influencias importantes del socialismo suramericano, especialmente argentino, uruguayo y chileno. En Argentina debe citarse al viejo luchador socialista don Alfredo Palacios, cuyo libro El Nuevo Derecho, Facio citaba frecuentemente y que luego todos corrimos a leer. En esos años Uruguay se cita como una democracia modelo, con leyes obreras progresistas y una experiencia importante, que Facio estudia detenidamente: el sistema de entes autónomos, que años después impulsaría en nuestro país. Es especialmente conocido el pensamiento del socialista Emilio Furgón, que más adelante escribiría un voluminoso libro sobre los orígenes y la evolución del socialismo. Y de Chile llega también una corriente renovadora de amplitud, tolerancia y progreso social, presentes en varias de sus organizaciones políticas. Y aunque no se conozca ningún ideólogo de esta nacionalidad que influya decisivamente en nuestro medio, hay algo más importante: el mensaje vivo y caluroso de muchos estudiantes graduados en Chile, que diariamente transmiten en el hospital, en la oficina o en el aula un clima de comprensión y afecto por las mayorías más necesitadas.

C. DE LOS ESTADOS UNIDOS

Las ideas y la acción del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt a partir de 1932 impresionan hondamente a Rodrigo Facio, pues se trata de una rectificación importante al sistema capitalista en el centro mismo del imperio, los vicios y los abusos del liberalismo económico denunciados desde adentro, y con audaces proyectos se intenta revivir una economía en bancarrota; el propio Presidente de los Estados Unidos se pone a la cabeza de una gran lucha en defensa de los sectores más olvidados de la población. Los escritos y discursos de Roosevelt son leídos con creciente interés por Rodrigo Facio, y tiempo después el profesor Brenes Mesén contribuirá a divulgarlos en círculos más amplios. La enseñanza de estos hechos es muy clara: no es necesario el derrumbe del mundo capitalista para ejecutar planes concretos de progreso social; es posibie un avance importante si hay un liderazgo inteligente y un efectivo respaldo popular.

Lee con interés a autores norteamericanos como Walter Lippman y Robert MacIver, que piensan y escriben desde una realidad muy distinta a la costarricense.

D. ALGUNAS IDEAS EUROPEAS

La influencia fundamental es el marxismo. Estudia cuidadosamente las obras de Carlos Marx y valora los atributos notables del filósofo, economista y agitador alemán: no quiere rechazarlo porque así lo ordene la propaganda, sino que se preocupa por analizar a fondo las enseñanzas filosóficas, económicas, históricas, sociales y políticas de Marx. Solo lo rechaza cuando ya lo conoce; pero no es un repudio total dictado por el dogmatismo, sino la oposición razonada a algunas de sus tesis fundamentales. El conocimiento de otros autores, y el examen directo de la realidad costarricense y latinoamericana lo llevan a valorar aspectos fundamentales, algo que los marxistas consideran secundario o subordinado, o francamente despreciable: la libertad política, por ejemplo. Estudia también los escritos de otros autores marxistas, como Engels, Lenin y Bujarin.

El sociaiismo británico es una vertiente del pensamiento social que analiza con mucho interés; pensadores como George Bernard Shaw, Beatrice y Sydney Webb, J. Strachey y, sobre todo, Harold Laski, lo impresionan hondamente. De este último lee -frecuentemente lo cita- El Estado Moderno, Liberalismo Europeo y otros libros.
Más adelante estudiará a los grandes expositores de las doctrinas económicas, a J. A. Schumpeter, y sobre todo, a J. M. Keynes. Este ejercerá una influencia decisiva en su pensamiento económico.

En 1941 Rodrigo Facio termina los estudios de Derecho y presenta su tesis de grado: el Estudio Sobre Economía Costarricense. Es presidente de la República el Dr. Calderón Guardia, y Monseñor Víctor M. Sanabria ya ha sido consagrado arzobispo de San José. El Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales cumple una saludable tarea de estudio y de vigilancia cívica y, a fines de este año, se aprueba la ley de seguros sociales. Costa Rica es un país que apenas supera los seiscientos mil habitantes, San José es una gran aldea sin afanes pretenciosos que, en medio de esperanzas y temores, alberga en el propio centro de la ciudad a una Universidad recién nacida. El Teatro Nacional vive momentos de gloria, pues gracias a la guerra europea tenemos el privilegio de escuchar a las mayores figuras de la música mundial.

El año 1941 es típico de la década de 1940: quiero decir, una mezcla inevitable de política y cultura. En enero don Luis Demetrio Tinoco preside la primera sesión del Consejo Universitario, junto al rector don Alejandro Alvarado Quirós y el Secretario General don Rogelio Sotela Bonilla. Fuera de la institución quedan Brenes Mesén, García Monge, Mario Sancho, Elías Jiménez Rojas y otros. En enero circula el número nueve de Surco, la revista mensual del Centro para el Estudio de los problemas Nacionales; en el editorial se pide a la Universidad de Costa Rica que "humanice los grupos reaccionarios y sórdidos del país" y que "pode nuestra cultura de cierto gusto añejo por la retórica". En marro hay un brote nacionalista con motivo de la discusión de los contratos eléctricos, y entonces don Alfredo González Flores escribe cuatro notables artículos sobre el tema. En mayo hay muchas cosas: rompen definitivamente el Dr. Calderón Guardia y don León Cortés, se aprueba el tratado de límites con Panamá y se anuncia el envío al Congreso de un proyecto sobre seguros sociales. En junio Alemania invade la Unión Soviética rompiéndose el pacto Hitler - Stalin que estuvo vigente casi dos años, y Monseñor Sanabria publica su notable Carta Pastoral sobre el justo salario en la que dice: "Convénzanse los ricos de que la riqueza tiene una función social que cumplir..." En agosto se autoriza a los Colegios particulares de enseñanza media (todos religiosos) a extender el título de Bachiller en ciencias y letras. En diciembre, después del ataque a las instalaciones militares de los Estados Unidos en Hawai, Costa Rica le declara la guerra a Japón y días después a Italia y Alemania. A lo largo de todo este año 41, don Ricardo Jiménez, a sus ochenta y dos años, libra por la prensa memorables campañas de bien público.

En este año en que Rodrigo Facio termina sus estudios de Derecho, Julián Marchena publica Alas en Fuga, Carlos Luis Fallas Mamita Yunai, Carlomagno Araya Cenit y Monseñor Sanabria Bernardo Augusto Thiel: Segundo Obispo de Costa Rica, talvez su obra más impor tante.


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IV. RODRIGO FACIO Y LAS LEYES SOCIALES DE 1941-43

Cuando se anuncia el proyecto para establecer en Costa Rica los seguros sociales en 1941, el Centro para el Estudio de Problemas Nacionales (cuyo líder más destacado es Rodrigo Facio) apoya el proyecto en publicaciones de prensa, y en varios editoriales de la revista Surco (Nº 17, octubre de 1941, y Nº 22, abril de 1942). Más adelante se apoyará también el proyecto sobre Garantías Sociales (Surco, Nº 24, junio 1942). El año 1943 es el año clave de la década, políticamente tormentoso. La oposición al gobierno del Dr. Calderón es una reunión de fuerzas dispares: el Partido Demócrata de don León Cortés, sin duda el sector más grande; el grupo más pequeño que sigue al periodista don Otilio Ulate; y el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales cuyo líder visible es Rodrigo Facio. Cortés, conservador por temperamento, no muestra mayores simpatías por las leyes sociales; Ulate, más progresista, aunque simpatiza con el fondo de la reforma, opone sin embargo importantes resistencias; solo el Centro las apoya claramente, aunque exigiendo complementos de carácter económico y político. La oposición al gobierno se ha fortalecido notablemente, a pesar de las leyes sociales, y en el gobierno temen -ahora con el respaldo del partido Comunista- a las elecciones presidenciales de febrero de 1944. En el mes de mayo se presenta un proyecto de reforma a la ley electoral, que en criterio de la oposición busca "legalizar" un fraude en los próximos comicios. El Centro de Rodrigo Facio encabeza una gran campaña cívica en la que intervienen básicamente estudiantes y mujeres, y promueven grandes manifestaciones populares en las ciudades del centro del país. Don Ricardo Jiménez, al que acaba de concedérsele el honor del benemeritazgo, oye el 2 de mayo las palabras que el dirigente juvenil Rodrigo Facio pronuncia frente a la casa de habitación del patricio, y luego contesta emocionadamente apoyando la justa causa de los jóvenes.

Aunque ya está aprobado por el Congreso en su segundo debate, el poder Ejecutivo retira del conocimiento del Congreso el proyecto de reforma electoral el 15 de mayo de 1943. Rodrigo Facio y sus compañeros, lo mismo que los amplios sectores estudiantiles y femeninos celebran tan importante victoria, mientras don Ricardo Jiménez declara que "debería decretarse el 15 de mayo día de la democracia costarricense" (Diario de Costa Rica, 16 de mayo 1943).

La campaña política del 43 es muy violenta. El gobierno y su partido hacen naturalmente de la legislación social el tema básico de batalla, insistiendo en manifestar que un eventual triunfo de la oposición significaría el fin de la política de reforma social. Y aunque la fuerza de la oposición parece crecer a medida que se hace evidente la intención del régimen de perpetuarse, es lo cierto que el jefe opositor, don León Cortés no expresa claramente su apoyo a las leyes sociales (seguros sociales, Garantías Sociales y Código del Trabajo), lo que da base a los propagandistas oficiales para insistir en sus prédicas. La posición de Rodrigo Facio y de sus compañeros es difícil: apoyan la legislación social pero repudian la imposición política que está en marcha; además, exigen medidas económicas que complementen y hagan realidad lo que esas leyes proponen. El Centro para el Estudio de Problemas Nacionales explica ampliamente por la prensa cuál es su posición, y Rodrigo Facio es el principal vocero del grupo; pronuncia dos discursos por radio: el 20 de abril de 1943 en La Voz de la Victoria (publicado luego por la Imprenta Borrasé) y el 14 de septiembre en Titania. En el primer discurso pide "complementos en lo económico y en lo político" expresando además:

"Apoyamos las Garantías Sociales, reconociéndoles el valor real que tienen: ordenamiento y completación de leyes salariales gradualmente emitidas en los últimos veinte años, relativo fortalecimiento de los principios en que ellas se inspiran por su elevación a texto constitucional, y oportunidad para la difusión de los nuevos conceptos de la democracia social en nuestro medio". (El Centro ante las Garantías Sociales, Imprenta Borrasé, 1943, pag. 13).

Pero agrega que
"Exigimos medidas de carácter complementarios, económicas, fiscales y políticas, que tiendan a darles fundamento positivo u oportunidad para su real aplicación o goce..."(Id.)
En el segundo discurso mencionado reitera su apoyo a las Garantías Sociales y al Código de Trabajo, insistiendo en reclamar medidas complementarias económicas y políticas:
"...en un país como el nuestro, la justicia social solo puede lograrse por la doble vía de la legislación social que garantice jurídicamente a las clases humildes su derecho a la vida, y de la organización económica que garantice materialmente, en términos de una producción incrementada y diversificada, que las clases humildes podrán efectivamente ejercer ese derecho" (Surco, Nº 40, Oct. 1943, pag. 26 sig).

La justa posición de Rodrigo Facio en un tema tan candente despierta reproches en ambos bandos: unos consideran que ese apoyo razonado no es suficiente, y los otros -sus compañeros de alianza política- le reclaman que está concediendo importantes puntos al adversario.


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V. LAS COOPERATIVAS

El tema de las cooperativas define la posición personal de Rodrigo Facio y la del Centro para el Estudio de Problemas Nacionales, y explica el desinterés o la oposición que siempre tuvo por el asunto el Partido Comunista. Un editorial de Surco lo señala claramente:

"Para el Centro la cooperativa de consumo tiene que ser entonces, como lo es, un instrumento progresista que merece apoyo. Para el Partido Comunista que espera el punto álgido de agudización de todas las fallas del régimen actual para hacer estallar la revuelta, la cooperativa de consumo tiene que ser, como lo es, un instrumento reaccionario, de apaciguamiento de la lucha social, de adormecimiento del malestar y el descontento de las clases pobres, que debe ser desechado y atacado" (Surco, Nº 28, oct. 1942).

Se ha reprochado recientemente a Rodrigo Facio su posición ante el tema de las cooperativas:

"El planteamiento de Facio, no solo en el campo cooperativo sino en general, representa prioritariamente las aspiraciones de los pequeños empresarios agrícolas e industriales, y de paso pretende beneficiar a los obreros y demás peones agrícolas, pero por su misma naturaleza, han servido para desarrollar empresas en que los socios con mayores recursos hegemonizan y orientan la cooperativa en función de sus intereses" (Núñez, José Manuel: Los planteamientos de Rodrigo Facio sobre el modelo cooperativo, y su coexistencia con el gran capital. Revista Horizontes Cooperativos, Nº 13, 2002).

Sobre el peligro de que una cooperativa llegue a supeditar al gran capital llamaron la atención antes algunos críticos, como el Pbo. Santiago Núñez en 1961 (Revista Combate, Nº 18, Sept.-Oct. 1961, pag. 53) y el Dr. Jorge Enrique Romero en 1977 (La social democracia en Costa Rica. Imprenta Trejos Hnos. Sucs, 1977). Es justo recordar que Facio escribió sobre cooperativas especialmente entre 1940 y 1943, años antes de que se crearan las grandes cooperativas de nuestro país y de que aparecieran las situaciones criticadas. ¿Qué pensaría Rodrigo Facio en el 2003 sobre sus palabras de sesenta años atrás?. Conviene señalar que Facio no era un pensador dogmático, empeñado en acomodar los hechos a sus ideas. Fue, por ejemplo, el teórico de la autonomía institucional y de la planificación económica en nuestro medio, pero no tuvo ningún reparo en matizar o complementar sus puntos de vista sobre la materia cuando la experiencia le demostró que era necesario hacerlo. Es posible que lo mismo hubiera ocurrido en el tema de las cooperativas -recuérdese que murió en 1961- pero esto nunca podremos saberlo.

Rodrigo Facio y el Centro realizan en la prensa diaria una campaña de explicación y divulgación sobre las ventajas de las cooperativas; las publicaciones adquieren su mayor intensidad en los años 1942 y 1943. En Diario de Costa Rica y en La Hora -ambos propiedad de don Otilio Ulate- se publican estudios de las comisiones del Centro y columnas periodísticas permanentes. Como resultado de esta campaña sistemática, y también por las persistentes gestiones de los agricultores de Grecia y Poás, en julio de 1943 una ley autoriza al Poder Ejecutivo a traspasar al Banco Nacional las fincas en donde más tarde se asentaría la Cooperativa Victoria. Un año antes el Centro lo había propuesto públicamente en un artículo periodístico (Diario de Costa Rica, 30 Sept. 1942).

En el citado Estudio Sobre la Economía Costarricense (1942) Facio habla del asunto y propone "un programa de política económica interior":

"Formación de cooperativas de crédito, producción, compra y venta y distribución, por pequeños propietarios; organización de cooperativas de consumo en ciudades y pueblos; federaciones cooperativas; acuerdos regionales entre cooperativas de producción y consumo... Formación de cooperativas de pequeños cafetaleros para transformar y exportar su café " (Op. cit., en Obras de Rodrigo Facio, Tomo I, pag. 173 y 175).

Pero es en la revista Surco donde pueden encontrarse más escritos sobre cooperativas, tanto de Rodrigo Facio y del Centro como de otros miembros de esta agrupación. No podemos saber, en los artículos que no llevan firma, qué corresponde a Facio y qué corresponde a los otros; sin embargo, en este tema había una absoluta coincidencia de criterios. Además de los artículos que llevan la firma de Facio, podemos atribuirle la paternidad de algunos editoriales en los que es muy visible su estilo de razonamiento.

Deben citarse los artículos Ventajas sociales y económicas de las cooperativas, El cooperativismo como ideología o programa de reforma social, Desarrollo del cooperativismo en la América, Ensayos cooperativos en Costa Rica, lo mismo que los editoriales de Surco Nº 28 y Nº 31, el primero sobre El movimiento cooperativo, El Partido Comunista y el Centro, y el segundo Cooperativismo, solución orgánica para el desarreglo del mercado interno. En otros artículos de intención más general toca también el tema de las cooperativas: así en Un programa costarricense de rectificaciones económicas (Nº 38 y Nº 39, agosto y septiembre de 1943), Legislación social y organización económica (Nº 40, Oct. 1943). Muy importante es también el resumen del propuesto programa del nuevo partido político (Nº 49, Sept. 1944) el programa de ese nuevo partido que luego se llamó Social Demócrata (Nº 52, Febr. 1945).

En el primer artículo señalado en el párrafo anterior, se indican las siguientes ventajas de las cooperativas: eliminación del intermediario, alza del nivel de vida de los socios, ahorro individual, formación de fondos sociales, solidaridad entre los socios y superación educativa (Nº 31, Enero 1943). En el segundo se afirma que

"...el cooperativismo no es una panacea, no es un remedio que sirva para todos nuestros problemas económicos y sociales... (pero) puede atenuar esa inequitativa distribución de la riqueza" (Id.).
Luego, en el mismo artículo, analiza la relación del cooperativismo con el liberalismo, el consumismo y la democracia.

En los mencionados editoriales de Surco Nº 28 y Nº 31 se analizan importantes asuntos: el primero, la relación entre el movimiento cooperativo, el Partido Comunista y el Centro; asegura que los comunistas

"...hipnotizados por movimientos políticos europeos que un supercapitalismo anárquico y exacerbado justifican, estiman que para la pequeña Costa Rica agrícola, con sus cuatro quintas partes de tierra laborable sin cultivar, con sus problemas de escasez y no de superproducción es también posible un movimiento de programación radical para destruir el actual régimen social e instaurar uno nuevo sobre sus ruinas" (Surco, Nº 28, Oct. 1942).

Y en el editorial de Surco Nº 31 (enero 1943) plantea la posibilidad del cooperativismo como una solución para el desarreglo del mercado interno, insistiendo en la tesis de que el capitalismo costarricense es "francamente conservador. Las cosas no podrán arreglarse, sin embargo, con una simple intervención estatal, sino que debe buscarse una solución

"...orgánica en su concepción, democrática en sus fundamentos y en sus proyecciones; eficaz, rápida y barata en sus métodos económicos..."

Y termina expresando en un tono optimista que mañana

"... los productores y los consumidores se entenderán directamente, al margen de Juntas de Custodia y de Defensa, de reglamentos y de decretos, de rígidos precios mínimos y máximos para la planificación orgánica de la economía patria".

En el artículo Un programa costarricense de rectificaciones económicas (I), ya citado, aparece en forma importante el tema de las cooperativas; el autor divide la economía nacional en tres zonas: actividades monopolizadas, actividades semi-monopolizadas y actividades sometidas al mercado libre. En la segunda zona las cooperativas pueden cumplir un papel importante en la elaboración industrial del café y de la caña de azúcar, en el comercio de granos y en ciertas ramas de la importación como gasolina (Surco, Nº 38, Agosto 1943). Y en el complemento de este mismo artículo (II), Facio se refiere con amplitud a los Servicios del Estado (futuras instituciones autónomas), considerando la posibilidad de ...cooperativas de pequeños productores de café, caña de azúcar y granos por regiones geográficas para obtener una situación de fortaleza económica e igualdad de contratación con los propietarios de beneficios, ingenios y con los comerciantes en grande, respectivamente; cooperativas de crédito que probablemente serían la última etapa de perfeccionamiento social y técnico del sistema de Juntas Rurales de Crédito del Banco Nacional; cooperativas de producción agrícola industrial conforme ello vaya siendo posible, y siguiendo más o menos los lineamientos de la Cooperativa de Producción Agrícola Industrial de Grecia, actualmente en vías de organización" (Surco, Nº 39, Sept. 1943).

Es conveniente poner de relieve que en el momento en que Rodrigo Facio expone estas ideas, no existen las organizaciones cooperativas que él aconseja, y apenas se está organizando, con la decisiva intervención de Facio y del Centro, la cooperativa de Grecia.

En otro artículo de Surco, como ya lo indicamos, insiste Facio en el tema cooperativo:

"...la cooperativización, por un lado, cobija a todos los costarricenses en cuanto a consumidores, y es por tanto la norma que puede otorgar beneficios más generales o extremos al país; por otro lado cobija a todos los pequeños propietarios agrícolas y a todos los pequeños propietarios agrícolas y a todos los pequeños industriales, y es por tanto, a la par que la mejor garantía para la estabilidad de la pequeña propiedad y el pequeño capital, importante estímulo para la deprimida y desorganizada producción de artículos de consumo doméstico" (Surco, Nº 40, Oct. 1943).

Finalmente en cuanto se refiere a la revista Surco, en el Nº 49 (Sept. 1944) se incluyen ideas sobre cooperativas en un proyecto de programa que sirve de base a la unión del Centro con el grupo de Acción Demócrata, y en el Nº 52 (Febr. 1945) aparece una exposición programática del Partido que se denominará luego Social Demócrata; aquí aparecen también ideas sobre cooperativismo.


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VI. CULMINACION DEL PENSAMIENTO POLITICO

Creo que la culminación del pensamiento político de Rodrigo Facio está en dos trabajos de 1958 y 1959, y en un libro inédito que desventuradamente no pudo terminar aunque ya estaba notablemente avanzado. Estos trabajos son los siguientes: La victoria del hombre contemporáneo sobre los dogmatismos económicos-sociales, Planificación económica en régimen democrático y Latinoamérica en la encrucijada (inédito).

El primero es la penúltima obra publicada por Rodrigo Facio, en 1958. Es una conferencia pronunciada el año anterior en un ciclo sobre "La Filosofía en el siglo XX"; el tema es "Clasicismo y Marxismo" y sus resultados políticos: liberalismo y socialismo. Es un ensayo maduro, culminación de su pensamiento político, en el que recoge sus reflexiones de veinte años desde los días en que era un estudiante de Derecho hasta ahora, cuando es rector de la Universidad de Costa Rica. Resume a grandes rasgos:

"El primero, individualista, ofrece una programa liberal, de no intervención social en la vida económica; el segundo, colectivista, un programa socialista, de atribución a la sociedad de todos los poderes económicos" (Revista de la Univ. De Costa Rica, Nº 16, enero de 1958. En Obras, Tomo I, pag. 365 sig.), conoce a fondo el pensamiento del liberalismo clásico, y también el marxismo. Citando a Schumpeter, considera armar "una combinación impresionante de economista, filósofo y agitador político" (Ibid., pag 374). Y sobre el liberalismo hace algunas precisiones, distinguiendo entre el

"...espíritu liberal que afloró con el Renacimiento, interesado por la libre investigación científica, la libre creación artística y el contenido humanista de la cultura en reacción contra el dogmatismo medieval" (Ibíd., pag. 375).
ese espíritu liberal no es lo mismo que el liberalismo económico, y por eso se puede hablar de un

"...liberalismo del espíritu: independencia personal garantías frente al poder político, tolerancia religiosa, libertad de conciencia, libertad de pensamiento científico y filosófico, libre manifestación de las ideas...como principios normativos de la organización social" (Ibíd., pag. 375-376).

En cuanto al liberalismo económico estima que

"...la experiencia nos ofrecerá un espectáculo de desajustes económicos y conflictos sociales: ciclos económicos con sus terribles fases de depresión; concentración de los capitales en grandes corporaciones con su secuela de abusos contra las firmas pequeñas, el obrero y el consumidor; surgimiento de la "competencia limitada o monopolística"; desocupación obrera; pugnas industriales con sus puntos culminantes de la huelga y el paro; y todo esto sin contar los problemas de la economía mundial y el creciente divorcio del nivel de vida de los países industriales y los subdesarrollados" (Ibíd., pag. 378).

Aunque su pupila analítica percibe grandes peligros, es sin embargo optimista en cuanto a los cambios que observa:

"... está en formación, por la vía de los hechos, sin dogmas ni apriorismos, una nueva concepción económica y social de carácter pragmático, realista y flexible, en donde rasgos capitalistas se mezclan con rasgos socialistas y matices individualistas y liberales con matices estatistas, pero teniendo siempre por estrella de orientación el respeto a la dignidad del hombre y el mejoramiento de sus condiciones de vida" (Ibíd., pag. 387).

En este mensaje reafirma en los ideales sustentados desde la juventud: el espíritu pragmático, la búsqueda de la justicia social, la defensa ahora más amplia de la libertad política y, condición ineludible, el crecimiento económico que haga posible lo demás.

En el ensayo Planificación económica en régimen democrático, es fiel a la actitud que asume desde sus primeros escritos: exponer un amplio marco teórico para concluir en un concreto programa de acción. Luego de examinar la doctrina y la experiencia extranjeras, termina con un plan completo para aplicar en Costa Rica la planificación económica, respetando la tradición democrática del país. Piensa que

"...no existe una incompatibilidad inherente entre el principio del gobierno democrático y los grandes proyectos de reconstrucción económica" (Planificación económica en régimen democrático. Separata de la Revista de Ciencias Sociales de la UCR, Nº 4, Sept. 1959, Imprenta Lehmann, pag. 24).

Cree que el concepto de planificación "ha desbordado las rígidas fronteras de los dogmatismos económico-sociales" (Op. cit., pag. 11) y que no debe identificarse con ningún tipo de sistemas autoritarios. Recomienda dieciocho elementos para una política costarricense de planificación: establecimiento de un organismo central de planificación, señalamiento de metas u objetivos económicos, proyectos específicos de inversión, señalamiento de prioridades, establecimiento del control democrático sobre la planificación, fortalecimiento de un claro liderazgo nacional, enfoque integral del problema del desarrollo, adopción de una política social, preparación de la base humana del desarrollo, reconocimiento jurídico y social del papel decisivo de la empresa privada, fortalecimiento de la clase media, preparación para llevar a cabo las inversiones básicas de la economía nacional, establecimiento de una legislación para la atracción controlada de inversiones extranjeras, políticas y garantías de estabilidad monetarias, política económica internacional autónoma y flexible, convenios internacionales de precios, controles adecuados del capitalismo internacional, revisión de las estructuras de economía mixta. Como puede observarse, el autor piensa en todos los factores que deben considerase para aplicar la planificación económica en un país como Costa Rica (Op. cit., pag. 37 a 50).

Es interesante señalar que, a estas alturas (1959), Facio considera indispensable revisar la autonomía concebida constitucionalmente a las instituciones autónomas diez años atrás; así lo considera Raúl Hess, que advierte

"...una profunda revisión de su concepto ortodoxo de la autonomía institucional, pues preconiza la participación y sujeción de los entes autónomos a las directrices del plan" (Hess, Raúl: Rodrigo Facio, el economista. Publicaciones de la UCR, 1972, pag. 183).


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SEGUNDA PARTE

FACETAS DE SU PERSONALIDAD

La personalidad de Rodrigo Facio tiene múltiples facetas: economista, abogado, educador historiador, político, hombre de letras. Es imposible deslindarlas con precisión, porque todas convergen en un solo ser humano que estudia la economía, analiza las leyes, dicta clases o bien organiza instituciones educativas, piensa en el origen de las cosas buenas y malas de este país, organiza centros, grupos o partidos para llevar adelante sus proyectos de bien social, disfruta de la buena literatura, o bien en su primera juventud, escribe poemas... Y todo lo hace al mismo tiempo, sin admitir fronteras o divisiones perturbadoras. Sin embargo, basándome en las propias palabras de Facio que comentaré más adelante, creo distinguir tres facetas principales: el economista, el abogado y el educador, y otras tres adicionales: el historiador, el político y el hombre de letras.


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A) EL ECONOMISTA

Es una de sus facetas principales aunque, curiosamente, nunca recibió clases de economía de nadie. Sus conocimientos en esta materia son el resultado de su disciplina personal, pues en sus tiempos de estudiantes no había entre nosotros escuelas de Economía, ni tuvo tampoco la oportunidad de formarse en Universidades del extranjero. Significativamente, su tesis de graduación en Derecho es el Estudio sobre economía costarricense, ya citado, un análisis original sobre la realidad económica de nuestro país. Esta faceta de Facio ha sido analizada con mucha propiedad por Raúl Hess en su libro de 1972 Rodrigo Facio, el economista; solo un alumno agradecido como Hess pudo analizar a fondo las características de Rodrigo Facio como economista.

Facio ocupó posiciones muy importantes en este campo: profesor de Moneda, Crédito y Banca en la Escuela de Derecho en 1942 (Hess, Raúl: op.cit., pag. 32); Director de la Sección de Investigaciones Económicas del Banco Nacional de Costa Rica en 1948; profesor de Moneda, Crédito y Banca, Doctrinas Económicas y Teoría de la Ocupación en la Escuela de Ciencias Económicas y Sociales; Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de 1947 a 1952; miembro de la comisión redactora de la ley Orgánica dei Banco Central de Costa Rica en 1949 (Hess, Raúl: op.cit., pag. 133); miembro de la Junta Directiva del Banco Central entre 1950 y 1960 (Ibid., pag. 133). Y sus publicaciones de orden económico son numerosas, en periódicos, revistas y libros de nuestro país y del extranjero.

Hay numerosos artículos de Facio en la prensa nacional sobre cooperativas, legislación social, organización económica e impuesto sobre la renta en 1941, 1942 y 1943, a veces con su propio nombre como colaboración parcial o total al Centro para el estudio de problemas nacionales. Pero sus trabajos más conocidos -sin referirnos a los libros o revistas especializadas- están en Surco, a lo largo de los cinco años de esta revista. Aunque ya citamos la serie de trece capítulos que constituyen Autoridad y Libertad, conviene decir algo más sobre ellos en este aparte porque tienen honda relación con materias económicas.

Desde el primero de los artículos anuncia que aunque lo que va a exponer estará basado en las tesis de autores extranjeros "... nuestro propósito último es el de saber qué y cuánto de él puede servir para la solución de los problemas concretos de la patria . Hay que enfrentar a las promesas de felicidad social negras y rojas, un vigoroso programa de rectifcaciones del liberalismo..." (Surco, Nº1, 15-9-1940). Ataca al liberalismo económico:

".. opiatizados por el falso dogma del laissez faire, no se preocuparon en absoluto de las condiciones sociales en que la nueva técnica iba a trabajar y a las que iba a influenciar, y el mundo ha contemplado el gran fracaso social del nuevo régimen político " (Surco, Nº 12, mayo 1941).

En estos artículos de Autoridad y Libertad discute temas estrictamente económicos refiriéndose frecuentemente al dinero, el consumo, la inversión, los precios y las tasa de interés.

También publica en Surco un estudio que Raúl Hess considera "uno de los trabajos más importantes de Rodrigo Facio" (op.cit., pag 39): se trata de Un programa costarricense de rectificaciones económicas (Surco, Nº 38 y Surco Nº 39, agosto y set. de 1943). Describe la realidad económica del país: explotación imperialista, gestión improductiva del capital privado costarricense, economía interna desorganizada; la realidad social: predominio numérico de clases medias, lucha de clases incipiente; la realidad política: el Estado bajo el control del capital extranjero y nacional, partidos políticos personalistas, oligarquía civil, un partido comunista que es "el único movimiento político que se ha organizado sobre bases ideológicas: socialismo cristiano (Surco, Nº 38, Ag. de 1943, pag. 8-9-10). Divide la economía nacional en tres grandes zonas: actividades monopolizadas, actividades semi-monopolizadas, actividades sometidas a mercado libre (op.cit., pag. 11 a 17). Para la primera zona propone la expropiación o la contratación pública nacionalista; para la segunda, según el caso, la nacionalización, el control público o la cooperativización; y para la tercera, organización por medio de cooperativas y estímulo estatal por medio de los Servicios o instituciones autónomas (Surco, Nº 39, pag. 9 sig.) para sustituir o controlar la gestión del capitalismo nacional o extranjero cuando fuere necesario propone los Servicios ya citados: de administración; de control e inspección; de protección, estímulo y organización, y de contratación pública internacional. Además, en todo el plan las cooperativas juegan un papel importante (Id.).

Su obra económica más conocida es el ya citado Estudio sobre economía costarricense (Editorial Surco, 1942 y en Obras, Tomo I, Editorial Costa Rica, 1973). Es un análisis sistemático de la economía de nuestro país, los antecedentes históricos y la situación del momento. Analiza el monocultivo del café, lo bueno y lo malo para la economía de Costa Rica, intervención del capital extranjero en el café y luego en el banano, formación de las grandes propiedades, debilidad en la producción de artículos de consumo popular, el papel indeciso o complaciente del Estado, el trato liberal de la economía, etc., y todo concluye en la última parte: Planteamiento y justificación de un criterio económico costarricense, en donde recomienda

"...la pequeña propiedad defendida, estimulada y fortalecida por la organización cooperativa y la intervención científica de un Estado inspirado en los postulados político-económicos que impone la hora presente" (Obras, Tomo I, pag.170).

Esboza un programa concreto de "política económica interior" y expresa en tono convencido:
"Todos esos principios son manifestaciones del criterio liberal constructivo moderno, según el cual, el Estado no debe ni desentenderse en un criminal laissez faire de los resultados de la economía ni arrogarse la dirección de la vida nacional entera ni intervenir arbitrariamente en su funcionamiento... Porque lo primero conduce a la injusticia social y a la anarquía económica, lo segundo a la guerra de los grupos de intereses y a la quiebra del Estado, y lo tercero a la dictadura política y económica, y a la omnipotencia de una burocracia militarizada" (Op.cit., pag.171).

En 1947 el Fondo de la Cultura Económica de México publica la obra La moneda y la Banca Central de Costa Rica (Obras, Tomo II, Editorial Costa Rica, 1973), donde nuevamente Facio muestra su preocupación por resolver los problemas y trazar líneas hacia el futuro:
"Por eso en lo que sigue se estudia solo lo que ya pasó y quedó hecho, sino que se discute también, con libérrimo criterio, aunque dentro de moldes académicos, lo que está pasando hoy y lo que habrá de hacerse mañana" (Op.cit., pag.8).

Estudia los antecedentes de la Banca Central en Costa Rica, la legislación bancaria y monetaria, la economía costarricense en la paz y en la guerra, los nuevos convenios monetarios internacionales y, finalmente, el presente y el futuro de la economía costarricense. En 1949, cuando es diputado en la Asamblea Nacional Constituyente y Decano de la Facultado de Ciencias Económicas y Sociales defiende con entusiasmo la nacionalización bancaria de 1948, y discute por la prensa con su amigo el Lic. Jaime Solera Bennett (Hess, Raúl (op.cit., pag.125 sig, y Obras, Tomo L, pag.189 sig). Se trata de cuatro artículos, en el mes de agosto, tres en el Diario de Costa Rica y uno en La Nación. Facio refuta las aseveraciones hechas en la Asamblea Nacional Constituyente por algunos diputados, en el sentido de que la nacionalización ha producido desconfianza en los ahorrantes; presenta cifras y razones negando esa aseveración.

En 1951 aparece el folleto Nacionalización bancaria en Costa Rica (imprenta La Española, 1951), y aunque no se indica a los autores es público y notorio que éstos son: Rodrigo Facio, Rafael Alberto Zúñiga y Jorge Rossi, antiguos miembros del Centro para el Estudio de Problemas Nacionales, como se hace constar en una segunda edición de 1960. Rodrigo Facio escribe la primera parte, y allí expresa que la nacionalización bancaria es la culminación de

"... una larga y lenta serie de reformas, sin que en ningún caso se haya alcanzado una etapa superior de desarrollo sin haber antes cubierto todas las etapas intermedias, lo que es tanto una muestra de la cordura institucional del país como una garantía de que la comunidad ha venido asimilando adecuadamente toda esta evolución" (Op.cit., pag.11-12).
El folleto tiene una introducción de don José Figueres en la que explica:

"Esas vitales funciones bancarias no son un negocio, en el sentido del comerciante privado. Tampoco lo son la salud pública, la educación, la seguridad social ... Sin embargo, esos son los negocios del Estado" (Ibíd., pag.10).

En el mismo año de 1951 la Cámara de Cafetaleros propone la creación de un Banco de Ahorro Agrícola, y Facio, miembro entonces de la Junta Directiva del Banco Central se opone vigorosamente al proyecto "en carácter estrictamente personal":

"... el Banco de Ahorro Agrícola, presentado como el medio para resolver el problema de la escasez de recursos de capital del país y para auxiliar al gobierno en sus planes de desarrollo económico, no contribuiría en nada a resolver aquel problema ni podría auxiliar en lo más mínimo estos planes" (Obras, Tomo I, pag.356).

Desde los años de su primera juventud Facio lucha por la libertad y la justicia social; el estudio de la economía le permite agregar una nueva dimensión: el desarrollo económico, base y sustento de la justicia social y de la libertad.

El año de 1948 divide la historia de nuestro siglo XX. Cuando se inicia el país vive una profunda crisis política. Gobiernan dos partidos que han hecho una alianza electoral desde 1943: el Republicano Nacional y Vanguardia Popular (comunista); en la oposición actúan tres partidos unificados: Demócrata, Unión Nacional y Social Demócrata. El primero es el partido que fundó don León Cortés, el segundo es el del candidato presidencial Otilio Ulate, y el tercero la nueva agrupación fundada en 1945 por Rodrigo Facio, Alberto Martén y otros. El partido mayor es, naturalmente el que dirige el candidato presidencial de esta alianza don Otilio Ulate. En las elecciones del 8 de febrero el Tribunal Nacional Electoral declara provisionalmente a don Otilio, con un voto salvado; pero el 1º de marzo del 48 el Congreso Constitucional anula esas elecciones considerando que hubo graves irregularidades. El 12 de marzo las fuerzas de don José Figueres -que se ha hecho fuerte en una de sus fincas, en el sur del país- tienen un encuentro con una avanzada del gobierno. Durante mes y medio hay numerosos encuentros entre las fuerzas rivales, y se producen varios levantamientos en el resto del país. El 19 de abril, después de la mediación del cuerpo diplomático, el presidente Picado decide abandonar el poder. Hay evidentes divisiones en los sectores que han obtenido la victoria: los que apoyan a Figueres reclaman el derecho por que, al fin y al cabo, a ellos se debe el resultado obtenido; los que apoyan a Ulate insisten en que la guerra civil se produjo para que se respetara el resultado electoral, y el presidente electo se llama don Otilio Ulate. Por fin, el 10 de mayo, se firma el pacto Ulate-Figueres que contiene, entre otros, estos acuerdos: una Junta revolucionaria gobernará sin Congreso durante dieciocho meses, la Junta reconocerá la declaratoria de don Ulate como presidente electo, y se convocará a elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente.

Rodrigo Facio es un joven de treinta y dos años, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Costa Rica. No ha participado en forma directa en los hechos de guerra, pero los aprueba indudablemente; respalda también algunas de las decisiones fundamentales de la Junta, como la nacionalización bancaria y el impuesto del 10% al capital. Se ha derogado la anterior Constitución Política de 1871, con excepción de los capítulos de garantías nacionales, individuales y sociales. Hay muchos recelos en los opositores a la Junta de Gobierno, y en ésta cierto apresuramiento en la conducta de algunos miembros. Durante dieciocho meses del gobierno de la Junta, sus adversarios insisten en la entrega del poder, y sus amigos reclaman a don Otilio no haber participado en los hechos de la guerra. La convocatoria disipa algunos recelos, pero hace nacer otros: ¿qué pasará con las leyes de progreso social de 1941-43, el seguro social, las Garantías Sociales, el Código de Trabajo? En este punto es clara la posición de a Junta de apoyo a esa política social, pero nada puede saberse de lo que van a opinar los diputados de esa importante Asamblea.


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A) EL ABOGADO

Rodrigo Facio fue un magnífico estudiante de Derecho, pero evidentemente no tenía vocación para la vida de bufete; por eso su práctica profesional como litigante es muy limitada. Pero su condición de aboqado, de estudioso de las materias jurídicas y, sobre todo, de profesor de Filosofía del Derecho, hace posible una brillante actuación en la Asamblea Nacional Constituyente.

En el Decreto ejecutivo Nº 37 del 25 de mayo de 1948, la Junta de Gobierno nombra una comisión para redactar el proyecto de nueva Constitución Política, integrada con los miembros de los Partidos Unión Nacional y Social Demócrata; Rodrigo Facio es uno de los nueve miembros. En septiembre se convoca a elecciones para elegir diputados a la Asamblea Nacional Constituyente, que se instalará el 15 de enero de 1949. En esas elecciones Rodrigo Facio es electo diputado, junto a tres compañeros del Social Demócrata: los Lics. Fernando Fournier Acuña y Rogelio Valverde Vega y el joven dirigente sindical Luis Alberto Monge Álvarez; como diputados suplentes del Social Demócrata se elige al prof. Carlos Monge Alfaro y al Lic. Rafael Carrillo Echeverría. Las elecciones las gana abrumadoramente el Partido Unión nacional de don Otilio Ulate -el presidente electo- que hace una vigorosa campaña en defensa de sus candidatos, eligiendo 34 de un total de 45; el Partido Constitucional, organizado únicamente para participar en estas elecciones, elige 6 diputados, y el partido Confraternidad Nacional logra elegir 1. El líder natural del grupo social demócrata es don José Figueres, pero está inhibido de participar en la campaña; Rodrigo Facio y sus compañeros no tienen todavía la fortaleza electoral necesaria para oponerse a don Otilio, que es en el momento una fuerza incontrastable.

La comisión redactora del proyecto constitucional trabaja arduamente durante siete meses, y entrega su trabajo a la Junta de Gobierno a principios de diciembre de 1948; la Junta le introduce muy pequeñas modificaciones y lo remite a la Asamblea Nacional Constituyente el 10 de febrero de 1949. Como ese proyecto es un trabajo común de los nueve miembros de la comisión, no puede atribuirse a Facio la paternidad de determinados principios; no hay duda, sin embargo, de su decisiva participación en los capítulos de Derechos y deberes sociales, La economía y la Propiedad del Estado, el Presupuesto nacional y las instituciones autónomas. Dice don Abelardo Bonilla, miembro de la comisión redactora del proyecto:

"Muy importante fue su labor como miembro de la comisión que redactó el proyecto de Constitución Política de 1949 y como diputado a la Asamblea Nacional Constituyente. A él se debe en gran parte la nueva concepción política y económica que aquel proyecto acogió y que, con muchas variantes, incluyó la actual Constitución, especialmente los artículos que descentralizan el poder y crean las instituciones autónomas del Estado, lo mismo que referentes a la organización de la Contraloría de la República" (Bonilla, Abelardo: Historia de la literatura costarricense. UACA, 1981, pag.285).

El proyecto constitucional de la Junta de Gobierno tiene desde el principio fuertes resistencias, sobre todo porque intenta consolidar la nacionalización bancaria, declara que el Estado debe orientar la economía "en beneficio de la colectividad: establece un régimen muy fuerte de instituciones autónomas y consagra el principio de que la educación" es función esencial del Estado". Es, dicen los opositores, un proyecto constitucional "socializante".

El proyecto contiene novedades muy importantes, entre ellas: se proscribe el Ejército como institución permanente; se establecen obligaciones de los padres ante los "hijos naturales"; se consolidan y amplían las garantías sociales; se prohíbe el funcionamiento de "partidos anti-democráticos" a juicio del Tribunal Supremo de Elecciones; práctica inamovilidad de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia; Contraloría General de la República; servicio civil; capítulo especial sobre instituciones autónomas; innovaciones muy importantes en el campo del sufragio: voto femenino, dieciocho años para adquirir ciudadanía, Tribunal Supremo de Elecciones con rango de un nuevo poder, prohibición de votar en lugar distinto del domicilio, identificación del votante por medio de cédula de identidad, prohibición de deducir de los sueldos de los empleados públicos el monto de la deuda política, etc. Muchos de estos principios pasarían al texto de la nueva Constitución política. La Asamblea Nacional Constituyente se instala el 15 de enero 1949,y concluye sus labores el 7 de noviembre del mismo año, después de celebrar ciento ochenta y tres sesiones. Como veremos seguidamente, Rodrigo Facio participa activamente en las discusiones.

La Junta de Gobierno ha legislado abundantemente en esos meses, y la Asamblea discute ardorosamente si tiene o no tiene facultades para hacerlo; por medio de Decretos-Leyes la Junta está transformando el sistema jurídico en una infatigable tarea modernizadora que no ha tenido pausas. Rodrigo Facio habla extensamente sobre el tema, en un discurso que se extiende durante varias sesiones; analiza las facultades de los gobiernos provisionales, las funciones de la Asamblea Nacional Constituyente y las relaciones entre ambos poderes. Finalmente se aprueba por la Asamblea la tesis sostenida por Facio, en sesión del 11 de marzo de 1949, disponiendo que ... la Junta Fundadora de la Segunda República ha tenido facultades bastantes para legislar, desde el día de su instalación, las cuales conservará mientras ejerza el poder... "(Actas de la Asamblea Nacional Constituyente, Tomo I, sesiones Nº 18, 19 y 20, Imprenta Nac., 1951). El 21 de marzo comienza a discutirse un punto de importancia extraordinaria: cuál texto constitucional ha de servir de base, si el proyecto que redactó la comisión especial enviado a la Asamblea por la Junta de Gobierno, o la derogada Constitución política de 1871. Hasta el 8 de abril se debate el asunto muy ardorosamente, discutiéndose un dictamen de mayoría que recomienda como base de las discusiones el viejo texto constitucional, y uno de minoría que prefiere el proyecto de la Junta. Los dictaminadores de mayoría consideran que el nuevo texto "contiene teorías extremas que no son ... la expresión del sentimiento nacional". Del 4 al 8 de abril se discute el tema en la asamblea, con abundantes intervenciones de los diputados; Rodrigo Facio hace extensas intervenciones en estos días, pues quiere que Costa Rica... se organice sobre bases nuevas y modernas. El 5 de abril, por ejemplo, en un largo discurso señala la importancia del momento histórico:

"Yo no creo que haya país, que después de haber tenido la misma oportunidad nuestra, y de haber sufrido una revolución que destruyó todo el régimen jurídico anterior, haya revivido su Constitución antigua, con pequeñas reformas parciales" (Actas, Tomo I, sesión Nº 49).

El 6 de abril declara francamente: desde luego que el proyecto ataca a un Estado Liberal, "neutral entre los grandes problemas sociales" (Actas, sesión Nº 50 ). Por fin, el 8 de abril se aprueba el dictamen de mayoría, que recomienda como base de estudio la derogada Constitución de 1871, por 24 contra 21 votos. Lo sorprendente no es que el dictamen de minoría fuera rechazado, sino que la votación sea tan estrecha. Evidentemente, muchos diputados del partido Unión Nacional y de otros grupos, estuvieran en este caso al lado de Rodrigo Facio y de sus compañeros del Social Demócrata (Actas, Tomo I, sesión Nº 52).

La táctica de los social demócratas debe cambiar; de acuerdo con las circunstancias, lo que corresponde ahora, esforzarse por introducir en el viejo texto las mayores novedades posibles.

Rodrigo Facio defiende la tesis de las elecciones de medio período, para renovar la integración de la Asamblea Legislativa y abrir nuevas oportunidades a pequeños partidos de oposición.

El y sus compañeros de fracción son muy activos en la discusión de todos los asuntos; si el tema es de carácter económico el vocero del grupo siempre es Facio. Declara sin embargo: "...yo no soy un técnico ni mucho menos, sino tan solo un entusiasta aficionado a estos problemas económicos" (Actas, Tomo II, sesión Nº68). En un extenso discurso del 3 de junio de 1949, se opone a que la Constitución prohíba el funcionamiento de partidos que atenten contra el sistema democrático, a juicio del Tribunal Supremo de Elecciones. Expresa que

"... los partidos comunistas de todo el mundo no son más que engranajes de esa vasta conspiración de hegemonía mundial que encuentra su fuente en el Kremlin... (pero) "me crispa el pensar que la nueva Constitución de Costa Rica, conseguida después de tan ardua lucha por la libertad... contenga un principio igual al que contienen las Constituciones de algunas de las más sórdidas tiranías de nuestra América" (Actas, Tomo II, sesión Nº 82). Debe agregarse que en el proyecto de Constitución de la comisión especial -de la que Facio formó parte como hemos señalado- se incluye una norma semejante; Facio, sin embargo, como él mismo lo aclara en la sesión anteriormente citada, discrepó del criterio de sus compañeros.

La fracción social demócrata propone una moción en la que se garantiza la existencia de la propiedad privada, pero admite que se le impongan limitaciones -por dos tercios de votos- "para que se cumpla su función social"; Facio pronuncia un largo discurso justificando la moción, que es finalmente rechazada (Actas, Tomo II, sesión Nº 104). El 8 de julio, el Dr. Francisco Vargas Vargas y la fracción social demócrata presentan una moción, que es aprobada, para derogar la norma legal que impone restricciones laborales a los negros "para ganarse el pan en los bananales del pacífico". El acuerdo unánime de la Asamblea solicita a la Junta de Gobierno que derogue esa disposición, incluida años atrás en uno de los contratos bananeros. (Actas, Tomo II, sesión Nº 105). Poco después Facio defiende el derecho de huelga, y declara:

"... las huelgas son fenómenos sociales, ajenos a la Constitución o a las leyes, producto de situaciones de hecho... Prohibir el derecho de huelga en una Constitución es tarea fácil pero inocua..." (Actas, Tomo III, sesión Nº 122).

Se opone también a que se considere "propiedades inviolables las instituciones de crédito que se establezcan al amparo de la Constitución y las Leyes: en un claro intento de impedir en el futuro la nacionalización de esas instituciones (Actas, Tomo III, sesión Nº 129). Opina que no debe abrirse ningún debate sobre temas religiosos, dando muestras de una auténtica tolerancia:

"Entre paréntesis, yo creo que todos los costarricenses somos católicos y liberales a la vez, y que ese es el secreto y la explicación de nuestra paz religiosa " (Actas, Tomo III, sesión Nº 144).

Más adelante habla extensamente sobre el presupuesto nacional y sobre la Contraloría General de la República; los artículos sobre el nuevo organismo contralor los propone la fracción social demócrata (Actas, Tomo III ,sesión Nº 162). Unas semanas antes de que la asamblea termine sus funciones, la fracción social demócrata propone crear un nuevo Título en la Constitución Política, consagrándose las instituciones autónomas del Estado; aunque se trata de una innovación muy importante, Facio le resta importancia al asunto: "...no se trata de una invención" -dice citando la experiencia del Banco Internacional de Costa Rica (1914) y el Banco Nacional de Seguros (1924), agregando: "... la independencia en el sentido de desligamiento completo no existe en el régimen de las autonomías. Finalmente, con las modificaciones introducidas por la mayoría, se acepta la inclusión del nuevo Título propuesto. En esta misma sesión del mes de octubre la fracción social demócrata propone crear un nuevo Capítulo sobre Servicio Civil, lo que es aprobado por la Asamblea (Actas, Tomo III, sesión Nº 166).

El papel de Rodrigo Facio en la Asamblea Nacional Constituyente es muy destacado, y así lo reconoce un testigo de excepción:

"Facio no leía sus discursos, que preparaba con la minuciosidad y la pasión con que el escultor talla la madera o la piedra para arrancarles los secretos más íntimos. Cada uno de sus discursos está estructurado conforme a un plan, con las citas respectivas y demás referencias. Para ajustarse al plan, hace uso de juegos de tarjetas, que consulta cuando es de rigor. Su voz es pausada, no ruidosa. Más que un orador parlamentario, es un maestro de cátedra. Cuando habla, todos le escuchan con atención y aunque pueden no estar de acuerdo con sus ideas, opiniones y planteamientos, lo respetan" (Castro Vega, Oscar: Fin de la Segunda República: Figueres y la Constituyente del 49. Litografía e Imprenta LIL, S.A., 1996).


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C) EL EDUCADOR

En el último año de la década de 1940, en la Asamblea Nacional Constituyente, se expresa con brillantez su condición de abogado; en la década de 1950 se abre campo la faceta de educador y florece en forma admirable en la Rectoría de la Universidad de Costa Rica. Al mismo tiempo, comparte esos afanes educativos con su trabajo de economista en la Junta Directiva del Banco Central.

Rodrigo Facio es maestro por la naturaleza y por vocación; enseña naturalmente, dentro y fuera del aula, hablando en tono suave y convincente. Llega directamente de la Universidad a la Universidad, pasando del aprendizaje del derecho a la enseñanza de la Economía; sencillo y de trato cordial, no es sin embargo complaciente como maestro, sino estricto y enemigo de los juicios superficiales o apresurados. Uno de sus discípulos, economista profesional, expresa lleno de admiración:

"Constituía en verdad un placer y un estímulo asistir a las clases del profesor Facio... Uno de los rasgos indelebles de Rodrigo Facio, que en su condición de maestro fue ejemplo digno de un apostolado, era el de su humildad y desprendimiento" (Hess, Raúl: op.cit., pág.142-143).

Su trabajo de educador tiene dos aspectos: la clase en el aula y su labor destacada como Secretario General de la Universidad (1946), Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (1947 a 1952) y rector de la institución (1952 a 1961).

Su pensamiento de universitario está contenido en los discursos de graduación, discursos inaugurando los nuevos edificios de la Ciudad Universitaria, conferencias en la institución y otros mensajes. En la campaña para la elección de Rector anuncia los proyectos mayores que espera realizar en su gestión: construcción de una Ciudad Universitaria, creación de la Facultad de Humanidades, fundación de la Escuela de Medicina y establecimiento de un escalafón de carrera docente. Todo lo pudo cumplir en su trabajo de nueve años, utilizando su liderazgo y sus habilidades políticas.

La Universidad de Costa Rica empieza a laborar en la ciudad de San José en marzo de 1941, en instalaciones viejas y en otras que se han levantado apresuradamente. Cuando a fines de 1952 se aprueba la reforma académica que culminaría en a Facultad de Ciencias y Letras, se aprecia la urgente necesidad de romper los limites estrechos del Barrio Gonzalez Lahmman. Se decide entonces que la Universidad debe trasladarse a San Pedro de Montes de Oca, aprovechando una finca de diez manzanas de la Escuela de Agronomía (Facio, Rodrigo: Obras, Tomo III, pag.117 sig). El nuevo Rector le da el mayor impulso a esta idea, muy audaz dentro de las circunstanciai de la época. Ya en 1953 se inaugura el edificio de la Escuela de Ingeniería, iniciado antes de pensarse en una Ciudad Universitaria. El trabajo se va realizando ordenadamrnte en medio de las hondas preocupaciones financieras de un proyecto de esta magnitud. En 1957 puede inaugurarse el pabellón central de la Facultad de Ciencias y Letras, expresión material de la reforma académica.

El traslado de la Universidad a San Pedro de Montes de Oca y la construcción de la Ciudad Universitaria, no hubieran sido posibles sin el liderazgo de Rodrigo Facio, infatigable para ir convenciendo a unos y a otros de la necesidad de un programa tan complejo. Ciertamente, tampoco hubiera sido posible sin la colaboración esforzada de un equipo de ingenieros y arquitectos que trabajaron junto a él con desinterés durante varios años.

Otro de los proyectos mayores de Rodrigo Facio como Rector, es el establecimiento de una Facultad central que unifique el trabajo disperso de muchas Escuelas y Departamentos y fortalezca las bases culturales de todos los estudiantes, no importa cuál sea su carrera profesional. En 1946, los profesores Abelardo Bonilla y el Dr Enrique Macaya habían presentado un proyecto encaminado a lograr este fin; en 1951 la facultad de Letras y Filosofía preparó un proyecto más detallado que pretendía servir de base a una reforma académica de carácter centroamericano (Facio, Rodrigo: Obras, Tomo III, pág.14).

En 1955 la asamblea Universitaria aprueba una reforma académica que empiece a regir en 1957. Se crea la Facultad de Ciencias y Letras estableciéndose los Departamentos de Estudios Generales, Filología, Historia y Geografía, Biología, Química, Física, Matemáticas y Geología (Monge, Carlos: Universidad e Historia, Min. de Cult. Juventud y Deportes, 1978, Pág.123 sig). La reforma significa el agrupamiento de disciplinas básicas, la centralización en departamentos especializados y, sobre todo, un año común de Estudios Generales para todos los estudiantes. La aprobación de esta reforma significa un largo proceso de convencimiento dirigido a las autoridades, profesores y alumnos, y que no puede entenderse sin el liderato de Rodrigo Facio. Es justo agregar los nombres de algunos univerrsitarios que respaldan al Rector: Abelardo Bonilla, Enrique Macaya, Carlos Monge Alfaro, José Joaquín Trejos.

Y Rodrigo Facio, con la ayuda inestimable de un grupo valioso de médicos jóvenes y viejos, logra que la Asamblea Universitaria acuerde en octubre de 1953 la creación de la Escuela de Medicina, que empezaría sus labores de enseñanza en 1960.

Su pensamiento de Rector está contenido en múltiples mensajes, discursos y conferencias, en los que aborda algunos temas fundamentales: lo que debe ser un hombre culto, la independencia de la Universidad, relaciones de la Universidad con la sociedad a la que sirve, papel esencial de la educación, insistencia en que debemos actuar y pensar en términos centroamericanos, Universidad y libertad, etc.

El tema de la cultura siempre está presente en pensamiento y en su acción, pero nunca entiende la cultura como un fenómeno elitista, desvinculado de la vida social:

"El hombre culto, por serlo, debe ser un hombre al servicio de su país y de sus ciudadanos..." (Obras, Tomo III, pag.16).

Entiende admirablemente el papel de la Universidad dentro del marco social en que actúa, y juzga que solo manteniéndose muy celosa de su independencia puede cumplir con sus funciones:

"El día en que la Universidad estuviera al servicio de un poder político, o de una confesión religiosa, o de una tendencia anti-religiosa mutiladora de la integridad de la vida interior, o de un sectarismo de la vida doctrinario, o de una discriminación racial, o de un privilegio económico, o de una distinción social, ese día sería ... el de la liquidación de la vida espiritual creadora en la institución..." (Obras, Tomo III, pág.34).

Pero así como es muy firme en reclamar para la Universidad toda la independencia posible, lo es también para insistir en que la institución no puede aislarse de la sociedad que la hace posible

"La Universidad moderna es una Universidad de carácter y pretensión sociales, una Universidad cuyo norte es el servicio a la comunidad..." (Obras, Tomo III, pág. 53).

Pero la institución universitaria, independiente y libre, no puede jugar un simple papel pasivo:

"... la Universidad no solo debe reflejar al país que la nutre y la sostiene, sino que también debe trabajar por superarlo..." (Obras, Tomo III, pág. 195).

En la inauguración del edificio de la Facultad de Educación en 1958 pronuncia un denso discurso en el que está presente su honda preocupación educativa, analizando el desarrollo de la educación costarricense y sus relaciones con la Universidad. En esta oportunidad expresa una idea de enorme importancia, que ya ha hecho llegar a los organismos internacionales de financiación:

"La conclusión obligada es que los recursos humanos son el factor decisivo para el progreso económico, y que la educación, muy lejos de ser una lujo y ni siquiera un gasto corriente de consumo, es una de las formas más eficaces y reproductivas de inversión o capitalización" (Obras, Tomo III, pág. 105).

En este notable discurso Rodrigo Facio señala las tres principales deficiencias de la educación en nuestros países: tasa alta de analfabetismo, falta de adaptación de la enseñanza media a la vida social, y la indiferencia de las Universidades por la ciencia y las aplicaciones científicas (Obras, Tomo III, pág. 106).

En el último discurso académico en la clausura del curso de 1960, vuelve al tema que ha sido constante en su pensamiento desde las primeras preocupaciones juveniles; ataca a los que "pregonan la justicia y el progreso a expensas de la libertad", y a los que "loan la libertad como un concepto estático, como algo ya realizado y acabado". Dice que la libertad

"...no es una cosa, sino una forma de vida que, como tal, necesita y exige estar creciendo, ensanchándose, fortaleciéndose, si es que ha de vivir... La libertad, la libertad política, es un fin en sí misma, pero además es un medio para llevar adelante la plena libertad espiritual, económica y social del hombre" (Obras, Tomo III, pág. 190-191).

En algo en lo que insiste todo el tiempo, y que tiene muy claro en economía, vida social y todos los ámbitos de la cultura, es en la necesidad de entender nuestro destino centroamericano para comprender nuestro destino costarricense. Lo dice muy claramente en un discurso de 1957:

"Los costarricenses, respetando las tradiciones centroamericanas, vivimos sin embargo enamorados de nuestro pequeño y luminoso paisaje, pero debemos terminar por comprender la urgente necesidad de las integraciones en el mundo moderno... Yo juzgo compatible con la preservación de lo tico, de lo irrenunciable para los costarricenses en materia de convivencia social y política, toda suerte de arreglos para ampliar nuestros mercados, especializar regionalmente nuestra industria, liberalizar nuestro intercambio comercial, y contribuir a la defensa común de los precios de nuestros artículos de exportación". (Obras, Tomo III, pág. 71)

La obra de Rodrigo Facio en la Universidad de Costa Rica es muy vasta, y necesitó la ayuda de muchísimos colaboradores en todos los campos de la vida universitaria. Su mérito sobresaliente es el liderazgo que tiene, y la habilidad para mantenerlo en situaciones a veces muy difíciles. Así, por ejemplo, en un país y en un tiempo dividido hondamente por razones políticas, tiene el apoyo de todos los sectores; esto es especialmente significativo si tenemos en cuenta que siempre es muy definido en sus posiciones ideológicas.

Inesperadamente renuncia a su cargo de Rector al finalizar el año 1960, después de la clausura del curso lectivo, y entrega formalmente la Rectoría a su sucesor el 15 de enero de 1961 (Anales de la Rectoría de la Universidad de Costa Rica, 1960-61).

Se han hecho muchas conjeturas sobre las razones que llevan a Rodrigo Facio a renunciar a la Rectoría de la Universidad; pero la verdad es una, de acuerdo con manifestaciones privadas suyas a personas cercanas: ya había cumplido un ciclo en la institución y en el país, y sentía la urgencia de adquirir la experiencia internacional que no había tenido. A su regreso, claro, podían abrirse otras posibilidades...


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C) OTRAS FACETAS

a) EL HISTORIADOR

Siempre ha tenido un interés muy profundo en la historia de Costa Rica, como un antecedente obligado para entender las características actuales de nuestro país. Es muy significativo que en el Centro para el Estudio de Problemas Nacionales propone en marzo de 1942 que se haga "un estudio sistemático de la historia política de Costa Rica" (Actas del C.E.P.N., inéditas). Su obra en este campo está contenida en las siguientes investigaciones: Trayectoria y Crisis de la Federación Centroamericana (Imprenta Nacional, 1949); Estudio sobre Economía Costarricense (Editorial Surco, 1942); La Moneda y la Banca Central en Costa Rica (Fondo de Cultura Económica, México, 1947); Proceso de la separación de Costa Rica de la República Federal y de su constitución como República soberana, libre e independiente (Imprenta Nacional, 1949); La Universidad de Santo Tomás de Costa Rica (Introducción a Los Rectores de la Universidad de Santo Tomás de Costa Rica, del prof. Rafael Obregón Loría, Editorial Universitaria -de la UCR- 1955). La primera obra citada fue escrita en 1939 y publicada originalmente por la Revista de Archivos Nacionales; la cuarta fue escrita en 1948.

Trayectoria y crisis... estudia la vida y el desarrollo económico y social en la colonia, la estructura de la población al terminar el período colonial, época de la Independencia, la Constitución Federal y la crisis última con que termina el proceso. La obra se escribe pensando en una nueva Centroamérica y en los angustiosos problemas del momento.

El muy citado Estudio sobre economía costarricense analiza el sistema económico de la colonia, el desarrollo de las actividades cafetalera y bananera, el surgimiento de la oligarquía cafetalera y el liberalismo del siglo XIX, tratado todo desde un punto de vista histórico. Como es usual en el autor, el trabajo concluye en un programa económico para la Costa Rica de esos años.

La moneda y la Banca Central en Costa Rica dedica varios capítulos a señalar los antecedentes del Banco Central: Banco Internacional de Costa Rica, legislación económica de 1936 y 1937, proyectos bancarios y monetarios de la época, etc., hasta terminar con un capítulo final sobre el presente y el futuro de la economía costarricense.

El Proceso de la Separación... es un estudio estrictamente histórico admirable, escrito en el año turbulento de 1948. Analiza detalladamente todo el proceso que llevó a Costa Rica a separase de la República Federal Centroamericana, interesado siempre en las vinculaciones inevitables entre nuestro país y los otros países hermanos.

La Universidad de Santo Tomás de Costa Rica es un ensayo histórico admirable, escrito como introducción al excelente libro de don Rafael Obregón Loría. Es un extenso estudio sobre los orígenes, desarrollo y declinación de la Universidad de Santo Tomás, escrito en plena madurez del autor. Don Abelardo Bonilla lo considera "...quizá el mejor trabajo de Facio, por su densidad ideológica y por su estilo..." (Bonilla, Abelardo: op.cit., pag.287).

Facio cultiva la historia en breves pausas de su actividad infatigable, en medio de hondas y urgentes preocupaciones educativas, económicas, políticas, culturales en general. El conjunto de su trabajo en este campo es, sin embargo, de una gran importancia.

b) EL POLITICO

Rodrigo Facio es un teórico brillante, ordenado en el método y sistemático en la exposición; pero tiene muy claro el concepto de que las ideas de mejoramiento social, para ser eficaces, deben buscar el camino de la realización; en una democracia no hay otra forma de hacerlo que por medio de partidos políticos. Por eso es un infatigable organizador de grupos culturales y centros de estudio, que terminan adquiriendo la forma de partidos políticos: así las asociaciones culturales en la Escuela de Derecho, el Centro para el Estudio de Problemas Nacionales en 1940, el partido Social Demócrata en 1945 y el Partido Liberación Nacional en 1951.

Cuando se inicia 1940 Costa Rica no tiene Universidad; en el seno de la Escuela de Derecho, en una asociación de estudiantes, ya Rodrigo Facio es un joven líder. Don Roberto Brenes Mesén, que ha regresado al país después de veinte años enseñando en Estados Unidos, se dirige a los jóvenes urgiéndolos a estudiar los problemas nacionales, y a organizarse rápidamente:

"O se apresuran los demócratas a traspasar los círculos de bronce de los dogmas políticos del siglo dieciocho que aún predominan en el veinte, o se preparan a bien morir en los suburbios de las dictaduras sin atalaya..." (La Tribuna, 18-2-1940).

En San Ramón la maestra Bertalía Rodríguez orienta un círculo cultural, en el que hablan frecuentemente Brenes Mesén y García Monge, y entre los jóvenes Rodrigo Facio. Del contacto de Facio y sus compañeros con San Ramón nace la revista Surco, cuyo primer número se publica en octubre de 1940. El 23 de abril de ese mismo año se había fundado el Centro para Estudios de Problemas Nacionales; Facio es Secretario de la Junta Directiva que preside el Lic. Rafael Angel Rojas Guevara (Actas del CEPN, inéditas). Es muy activo en el seno del nuevo centro, exponiendo en diversas oportunidades sobre temas variados, especialmente sobre el liberalismo costarricense y la necesaria distinción que debe hacerse con el Partido Comunista. En el mes de enero de 1942 se le encarga la redacción de los artículos que van a aparecer en el Diario de Costa Rica (Actas, cit.). Durante el año de 1942 es muy activo en diversas reuniones que se celebran para impulsar el movimiento cooperativo, especialmente en el cantón de Grecia donde se espera organizar una gran cooperativa de productores de caña de azúcar. Durante los cinco años que dura la existencia de Centro, es uno de los más asiduos colaboradores de la revista Surco y se revela como el líder más destacado y conocido del grupo. El centro cumple un papel indispensable en estos años, analizando los más importantes problemas del país y participando en múltiples discusiones y debates. Curiosamente, este joven intelectual es el más convencido de que debe irse a la formación de un nuevo partido político, y así propone en el Centro en abril de 1944, la formación de una comisión mixta con el grupo Acción Demócrata, que analizará en detalle la posible fusión de ambas agrupaciones (Actas, cit.). La experiencia del Centro es decisiva en el pensamiento y la acción de Rodrigo Facio, por el estudio concreto de los problemas costarricenses, el contacto con la realidad nacional, y muy importantes empresas editoriales que publican libros como el Estudio sobre Economía costarricense y el Ideario costarricense.

La fusión de dos agrupaciones, el Centro para el Estudio de Problemas Nacionales y Acción Demócrata hace posible la fundación del Partido Social Demócrata. El 11 de marzo de 1945 se reúnen en San José doscientos electores de todo el país, y ponen las bases del nuevo partido, que con mucha entusiasmo declara en su programa: "Vamos hacia un socialismo democrático costarricense". Allí Rodrigo Facio al lado de José Figueres, Alberto Martén, Rafael Alberto Zúñiga, Carlos Monge, Isaac Felipe Azofeifa, Eloy Morúa y los antiguos militantes de los dos grupos fusionados. Rodrigo Facio declara en ese acto:

"Estamos frente al comunismo que pretende justificar con el progreso social, la dictadura política y la liquidación de las libertades democráticas. Y estamos también frente a los partidos personalistas tradicionales que pretenden justificar con las libertades democráticas, formalmente mantenidas, el desinterés si no una disfrazada oposición a las conquistas sociales" (Acción Demócrata, 24-3-1 945)

El nuevo partido dura cinco años, pues debe superar algunos problemas difíciles: cierto academicismo inevitable, inexperiencia en la acción política, lucha por abrirse campo frente a personalidades muy vigorosas que se reparten el favor popular: León Cortes, Otilio Ulate y, más adelante, José Figueres. Desde sus lejanos orígenes los social demócratas piensan que debe lucharse contra el personalismo político, una herencia nefasta a la que se le atribuyen males sin cuento; pero la experiencia va mostrando que el pueblo es básicamente personalista y no se inclina por programas ideológicos, sino por hombres de carne y hueso dotados de carisma. El Social Demócrata tiene un programa avanzado y un equipo brillantísimo de jóvenes políticos e intelectuales; pero no son conocidos por las grandes masas de clase media, campesinos y obreros, pues su mensaje apenas es captado por el pequeño sector de gente que piensa y estudia. El programa político social demócrata contiene tesis renovadoras que años después se convierten en realidades de nuestra vida institucional:

"En este programa redactado por Rodrigo Facio se observan muchas ideas importantes que años después se convertirían en leyes y en instituciones: a) la idea de las instituciones autónomas, con el mismo nombre con que habría de designarlas la nueva Constitución Política...años después; b) la convicción de que la exploración de las fuerzas hidroeléctricas debe ser monopolio del Estado a través de una institución autónoma; c) la inquietud por la vigorosa política agraria, proponiendo algunas medidas que todavía hoy se consideran audaces; d) intervención del Estado en la elaboración industrial del café, la caña de azúcar, el tabaco, comercio de granos, ciertas ramas del comercio de importación, etc., recomendado en estos casos "control público directo por medio de instituciones autónomas del Estado o control indirecto por medio de organización cooperativa de productores y consumidores"; e) el germen de la planificación en Costa Rica, veinte años antes de la Ley correspondiente; f) la recomendación de que debe promulgarse una Ley de Servicio Civil". (Rodríguez Vega, Eugenio: ideas políticas de Rodrigo Facio, EUNED, 1990, pag. 25-26). Los cuatro diputados social demócratas de la Asamblea Nacional Constituyente de 1949, van a ser los voceros de todas estas ideas.

El Partido Social Demócrata es una notable experiencia para Rodrigo Facio y para todos los que comparten sus ideas. Son cinco años de duro trabajo, idealismo desbordante y, a veces ingenuidad.

La guerra civil de 1948 significa una transformación completa de las circunstancias políticas de Costa Rica. Del conflicto emerge poderosa, indiscutible, la figura de don José Figueres que atrae a los no-personalistas del Social Demócrata: tiene sus mismas ideas y ahora sí, indiscutiblemente, un poderoso arraigo popular especialmente en las zonas donde el Social Demócrata no había podido penetrar. Rodrigo Facio es de los primeros en comprender que debe aprovecharse la figura del vencedor del 48, para fundar un gran partido político de muy amplia base popular. Así, es uno de los miembros fundadores del Partido Liberación Nacional el 12 de octubre de 1951; pero aquí su intervención no tiene las características de sus otras empresas políticas pues las circunstancias generales han cambiado: Facio es en ese momento Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociaies, y se le percibe sin duda alguna como un futuro Rector; sin embargo, no elude su responsabilidad de ciudadano aunque entonces es, también, miembro de la Junta Directiva del Banco Central. Participa en la redacción de la Carta Fundamental del partido, pero no ocupa ningún cargo de dirección. Durante varios años presta su concurso estrictamente de orientación ideológica, en un pequeño grupo que Figueres llama Movimiento de Liberación Nacional, concebido para obtener el concurso de quienes no participan en las actividades puramente políticas. Conviene señalar que en la década 1950-1960 sus preocupaciones mayores son la Rectoría de la Universidad de Costa Rica y la Junta Directiva del Banco Central. Debe resaltarse el hecho de que nunca mezcla la política con el cumplimiento de sus funciones académicas o institucionales, por responsabilidad y por decoro. Es absolutamente sincero cuando firma en una polémica de prensa en junio de 1959:

"También es cierto, como usted lo afirma, que "en el pasado (el señor Facio) ha tenido alguna significación en cuestiones políticas" (Muy poca significación pero sí es cierto que actué en política de 1940 a 1949. Después me sustraje de ella, y tal retiro vino a confirmarse...al asumir el inmerecido honor de la Rectoría de la Universidad" (Obras, Tomo III, pag. 126).

c) EL HOMBRE DE LETRAS

Desde sus años de estudiante Facio es un gran lector de literatura, y en estas preocupaciones sigue la influencia de su padre al que pierde cuando tiene catorce anos. En 1937, cuando tiene veinte años y está en el segundo curso de la Escuela de Derecho, empieza a publicar en el Repertorio Americano de García Monge; primero poemas, y después ensayos sobre temas diversos hasta 1945 (Echevarría, Evelio: op.cit., Tomo III). Entre 1940 y 1945 publica poemas en la revista Surco, junto a sus artículos sobre temas políticos, sociales y económicos. Muchos de estos poemas aparecen en la edición de sus Obras, Tomo IV, Editorial Costa Rica, 1982.


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ARMONIA DE LAS FACETAS

Ya nos referimos a la multiplicidad de facetas en la personalidad de Rodrigo Facio; señalé entonces que, en mi criterio, las tres facetas principales son: el economista, el educador y el abogado. Es muy significativo que, en vísperas de abandonar la Rectoría de la Universdad, en mayo de 1960, se refiera a la estrecha vinculación de la Educación, la Economía y el Derecho:

"Hay un mundo de relaciones recíprocas entre Educación, Derecho y Economía. Se requiere un ambiente de libertad y seguridad para poder hacer obra educativa, pero al mismo tiempo es menester la educación para poder gozar realmente de la libertad y saber cómo defenderla. Se necesita también la libertad y la seguridad para poder trabajar gustosamente y producir con abundancia, pero al tiempo es necesario el bienestar material para poder disfrutar plenamente de la libertad. Hay que financiar el desarrollo de la educación, pero hay imprescindiblemente que educar para desarrollar la economía" (Obras, Tomo III, pag. 178-1 79).

Estas palabras, pronunciadas en la inauguración del edificio de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, son una expresión muy clara de cómo entendía él la mutua relación de tres disciplinas a las que se dedicó tan intensamente. Las diversas facetas de su personalidad se integran admirablemente en un conjunto armonioso. Constantino Láscaris considera que:

"Rodrigo Facio representó para Costa Rica el prototipo del intelectual administrador- ...Hombre ecuánime, con sentido del humor, de un temperamento equilibrado, infatigable acometedor de empresas, terco en la obra y flexible en la realización..." (Láscaris, Constantino: Desarrollo de las ideas filosóficas en Costa Rica, Editorial Costa Rica, 1964, pag.323). Es necesario recordar su ausencia de oportunismo en el cumplimiento de sus empresas, pues nunca esconde sus ideas para adquirir ventajas temporales en cualquier sentido. Así, en 1949 defiende públicamente la nacionalización bancaria, cuando es diputado a la Asamblea Nacional Constituyente y Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. En 1951, cuando es Decano, miembro de la Junta Directiva del Banco Central y ya se le percibe como un futuro Rector, discute por la prensa oponiéndose a que se debilite la banca nacionalizada. Y en ese mismo año 51, ocupando las posiciones indicadas aparece como uno de los miembros fundadores del Partido Liberación Nacional, manteniendo una actitud política de signo distinto al régimen imperante.

Es profundamente costarricense, encarnando ciertas virtudes que generalmente identificamos como lo mejor de nuestra tradición: civilismo, tolerancia, amor a la libertad. Entiende nuestra historia, y se preocupa desde joven por los orígenes de la nacionalidad y por sus forjadores. Todo lo que aprende y medita lleva un fin muy claro: mejorar de alguna manera a la sociedad costarricense. Sin embargo, nunca participa del aislamiento cultural tan grato a algunos costarricenses, recelosos de los contactos con otros pueblos americanos. Por eso es centroamericanista y latinoamericanista, proponiendo cuando es Secretario General de la Universidad que se gestione con los otros países del istmo la preparación de una Historia de Centroamérica, y dedica su último libro -inconcluso- a estudiar a "América Latina en la encrucijada".

Es siempre un buen ciudadano, dispuesto a servir a sus compatriotas en todo lo que le demanden, asumiendo sin muchos vuelos retóricos la plenitud de sus responsabilidades. Con el paso del tiempo, de acuerdo con las circunstancias y la evolución de su maciza personalidad, una y otra de sus facetas -o varias de ellas, interrelacionándose- se ponen al servicio del país que lo vio nacer.

Finalmente, quiero resaltar dos atributos intrínsecos a su manera de ser: a pesar de la seriedad de su actitud intelectual, rigurosa y sistemática, es siempre un hombre alegre con finísimo sentido del humor; y algo muy importante que debe ponerse como ejemplo en tiempos de aprovechamiento irresponsable: es siempre, sin concesiones ni desmayos, un funcionario público que nunca se mancha las manos con el dinero de sus compatriotas.


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